Libros
Una de curas, de franquistas y de comunistas, de Martínez Reverte…
Javier Martínez Reverte: ‘Venga a Nosotros tu Reino’. Ed Areté, Random House. 527 Pags.-
lunes 05 de mayo de 2008, 08:38h
Actualizado: 09 de mayo de 2008, 11:56h
Estos Martínez Reverte, tanto Javier como Jorge, cada cual en lo suyo, escriben muy bien, en mi opinión. Saben mezclar la historia y la novela y ya han pasado de preguntarse si es lícito mezclar figuras históricas con personajes inventados; casi todo es lícito en novela, en mi opinión.
Los personajes de Jorge –yo era un apasionado de su Gálvez—son perfectamente reconocibles, y los de Javier, a veces, también. En la novela que paso a comentar (el último libro histórico de Jorge, interesante y oportuno, lo trataré en breve a estas páginas), ‘Venga a Nosotros tu Reino’, la recreación que hace del tristemente célebre obispo Leopoldo Eijo Garay, es, sencillamente, magnífica. Solamente ese ser atormentado, cruel y descreído, que actúa con la patente de corso que le da el estar en la cúspide de la jerarquía católica en unos momentos en los que ni había ni se permitía que hubiese otra cosa, vale la novela. Pero es que, además, este ‘Venga a nosotros tu reino’ es una gran crónica de algo que, por edad, Javier no llegó a conocer, pero sí a intuir: fueron demasiados los años oscuros y los últimos coletazos llegaban a salpicar a la gente de nuestra generación.
La novela está bastante bien construída, aunque ocasionalmente decaiga un poco en los diálogos. Es divertida y se lee de un tirón; tiene esa tensión que es imprescindible para que no dejemos un relato de lado y que define a los buenos novelistas. Y Javier Martínez Reverte es un buen novelista, de la misma manera que es un gran narrador de viajes, un maestro en el género. No ha podido sustraerse, eso sí, a un final feliz --¿no es eso lo que buscamos los lectores que nos identificamos con el protagonista y con una historia de amor?--, cuando lo lógico hubiera sido otro tipo de final, el que la dictadura franquista reservaba, en aquellos años cincuenta oprobiosos, a los disidentes.
En fin, los ingredientes del libro son buenos, la ambientación es la adecuada, la mayor parte de los personajes –no todos en la misma medida: se desliza algún tópico, como el que encarna monseñor Escrivá de Balaguer—son creíbles y la tesis, si es que tal cosa existe, es perfectamente compartible; lo dice alguien que, como yo, como, supongo, Martínez Reverte, ha asistido a muchas horas de discusiones sobre marxismo y cristianismo. Esta no es una novela más en la que el anticatolicismo primario es la tónica (tipo las de Ken Follet, o el ‘Código da Vinci’): aquí se contiene un debate que importaba, y creo que aún importa, mucho. Para mí, al menos, no ha pasado de moda. Quizá por eso, también por eso, me he bebido el libro.