De Loiola a Moncloa
jueves 08 de mayo de 2008, 12:23h
Actualizado: 10 de mayo de 2008, 08:12h
El próximo día 20, el lehendakari Ibarretxe verá satisfecho su deseo de entrevistarse con José Luis Rodriguez Zapatero. Antes, en concreto, este mismo sábado tanto Urkullu como él mismo comparecerán ante la Asamblea nacional del PNV. Lo harán a título estrictamente informativo pero el encuentro servirá, aunque sea de manera tácita, para cerrar filas no tanto ante Ibarretxe como ante el propio Gobierno. Y es que Ibarretxe, además del documento de trabajo que enviara al Jefe del Ejecutivo, llevará a Moncloa los acuerdos de Loiola, aquellos que se abordaron cuando el dialogo con ETA llamaba a su fin y que tantas veces se han esgrimido desde el PNV. Moderados y no moderados no entienden por qué se habló con Batasuna de lo que ellos quieren hablar y no pueden. En medio de las discrepancias internas, hoy la dirección nacionalista ha encontrado elementos de cohesión. En contra de lo que algunos puedan creer, Ibarretxe llega a Moncloa bien pertrechado.
Durante todo este tiempo, el PNV y de manera especial su presidente Iñigo Urkullu ha estado tanteando al PSOE, pero nada ha obtenido de sus interlocutores. No tiene margen de maniobra para apostar por otra cosa que no sean los compromisos del propio lehendakari y lo que nunca hará Urkullu será abrir fisura alguna en su partido y menos cuando ya todo huele a elecciones.
El Presidente parece haberlo fiado todo al supuesto tirón de Patxi López, ya oficialmente candidato socialista a Ajuria Enea, y es por lo que desde Moncloa está previsto reenviar a Ibarretxe al País Vasco para allí buscar el acuerdo entre vascos. Ibarretxe le va a decir que ese acuerdo ya existió y que llegó al Congreso avalado por la mayoría del Parlamento vasco y que en el Congreso fue desestimado. Los nacionalistas esgrimen que para sus planes se exige “más que una mayoría que es lo que legitima los proyectos”.
El domingo en Bilbao, en la Fiesta de la Rosa, es posible que Zapatero lance algún mensaje pero lo importante no es el desacuerdo que a día de hoy se da por seguro. Lo importante es saber si el Gobierno tiene un ‘plan B’ para el supuesto más que probable de que Patxi López no sea lehendakari.