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El papel de las policías locales, en entredicho

El jefe de la Policía de Coslada tenía en casa armas ilegales y dinero

El jefe de la Policía de Coslada tenía en casa armas ilegales y dinero

La noticia de la detención de 26 agentes de la Policía Local de Coslada (Madrid) en la llamada 'Operación Bloque' está en boca de todos un día después de los arrestos. Y lo que es peor, comienzan a salir a la luz denuncias ciudadanas de otros excesos de estas policías locales en todo el territorio nacional. El debate sobre el poco control que reciben ya ha surgido.

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Los agentes detenidos en la madrileña Coslada están acusados de un delito de extorsión en bares de copas, locales de alterne y comercios. De los 26 detenidos inicialmente, 6 han sido ya puestos en libertad y el resto pasarán este domingo a disposición judicial. Entre ellos que se encuentra el oficial jefe del cuerpo: Ginés Jiménez Buendía, al cual le han sido confiscadas armas ilegales y dinero que guardaba en su domicilio. El Ayuntamiento de Coslada tomó esta tarde la decisión de retirar de sus funciones a los 20 policías locales que permanecen todavía detenidos

La intervención corresponde a la segunda fase de una operación que se inició hace cuatro años con la investigación de una mafia de origen rumano relacionada con la prostitución. A raíz de esta investigación se determinó que había una relación entre esa mafia y algunos policías locales de la localidad madrileña.

Al parecer, los agentes implicados exigían a los dueños de los locales dinero para mantener abiertos los negocios o para poner mesas en las terrazas de verano. En el caso de que se negaran, los policías acudían a todas horas, le sometían a controles y le imponían sanciones hasta que el empresario accedía al pago. Asimismo, los detenidos habrían extorsionado a prostitutas a las que obligaban a mantener relaciones sexuales gratis y las exigían parte del dinero que ganaban para no ser deportadas o denunciadas por incumplimiento de la Ley de Extranjería.

Primeras denuncias: robo de un arma reglamentaria

El sindicato de funcionarios CSI-CSIF ha querido recordar que en el pasado presentó varias denuncias, ante el Ayuntamiento y los Tribunales, contra el jefe de Policía de Coslada, Ginés Jiménez, presunto cabecilla de la trama de corrupción policial. Entre las denuncias está el robo del arma reglamentaria del armero municipal de Coslada al secretario general de la Sección Sindical del sindicato en este municipio. "Ese día casualmente no funcionó el sistema de grabación de video vigilancia, ni la identificación de tarjetas", apunta.

   Debido a la importante "maraña" que Ginés Jiménez había tejido en su entorno, "costaba mucho que las denuncias reiteradas vieran la luz dadas las amenazas y persecuciones que establecía con todo aquel que no se doblegara", resalta el sindicato.



¿Los políticos no sabían nada?

Y la gran duda es saber sin confiar en una clase política que se lava las manos y que asegura que nada sabía de toda esta red de extorsiones llevadas a cabo por la policía local, que tenía a su alcance y sobre quienes tienen responsabilidad.

Porque al parecer los vecinos llevaban tiempo denunciándolo sin obtener mucho éxito en sus quejas. El concejal de Seguridad y teniente alcalde de Coslada, Antonio Murillo, se defiende: explicó que el Ayuntamiento sí había recibido quejas verbales de los dueños de bares y vecinos sobre la actuación de algunos policías locales, pero no se interpusieron denuncias, por lo que
el Consistorio no actuó
.

Murillo, afirmó además que no se considera responsable directo del caso y señaló que hay que asumir las responsabilidades políticas que sean necesarias que se deben asumir "de forma colectiva".

   Murillo indicó en declaraciones a Onda Cero que ahora "lo que procede es tomar responsabilidades como equipo de Gobierno y ajustar aquello que haya que ajustar". Asimismo, precisó que si es necesario dedicar otro conejal a la Policía Local, no supondría ningún problema para él. "Yo no me apego a ninguna silla", declaró.

   Además, consideró que para asumir responsabilidades "habría que empezar a mirar atrás" y destacó que ahora su función es la de buscar una manera de mejorar la situación, que calificó de "nefasta" y la de reestructurar la plantilla de Policía Local.

   Preguntado por su relación con Jiménez, explicó que nunca han tenido buena relación. "Un jefe de Policía no debe ser una persona pública que está siempre en las bambalinas", y reconoció que "esto no podía ir por buen camino". En este sentido subrayó la "dificultad de expedientar a un funcionario de alta graduación", y recordó que anteriormente había habido intentos de expedientar a Jiménez, pero no se había conseguido.

El papel de las policías locales, en entredicho

Y ahora lo que está a debate es el papel de estas policías locales, que actúa muchas veces en cooperación con la Policía Nacional pero que es muy discutida en ocasiones. A veces injustamente, pero las quejas existen.

En el recuerdo de muchos estará la célebre 'operación Malaya' en Marbella, que supuso que su policía local también quedara tocada. Su jefe fue imputado por el juez Torres y quedó en libertad bajo fianza, aunque con cargos.

También fue polémica la dureza en la intervención de la Policía Municipal de Madrid en el desalojo de las infraviviendas de la Cañada Real, aunque los agentes también se quejaron de las pedradas recibidas. O en junio de 2007, cuando un juez imputó a cuatro guardias urbanos por vejaciones y abusos a un transexual en Barcelona.
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