OPINIÓN/Víctor Gijón
lunes 26 de mayo de 2008, 12:09h
Actualizado: 27 de mayo de 2008, 07:27h
En el PSC-PSOE hay un debate interno que aflora con intermitencia en los medios de comunicación. Es un debate, que si se le despoja de personalismos, pros y antis, tiene recorrido e interés. Un debate que importa y mucho no sólo a los militantes del PSC-PSOE sino al conjunto de la sociedad cántabra.
Los socialistas tienen ante si una oportunidad espléndida de debatir sobre el modelo de partido necesario para contribuir a hacer posible el proyecto político que en el ámbito nacional representa José Luís Rodríguez Zapatero y en Cantabria, hasta que un Congreso mande lo contrario, lidera Lola Gorostiaga.
Sobre el proyecto nacional en su conjunto poco hay que decir. Su aspecto más concreto y práctico, el programa electoral, acaba de ser refrendado por 11 millones de españoles. En ese proyecto global hay aspectos que en Cantabria tienen especial relevancia, y pueden y deben ser objeto de debate. Es el caso de la política de alianzas.
Un sector del socialismo entiende que el pacto de Gobierno con el PRC ha sido bueno para Cantabria, aunque desde el punto de vista partidista sus retornos electorales hayan sido más bien pobres. Ese sector no cree que el problema se solucione tirando el niño por la ventana. Es decir, que la reflexión sobre el papel del PSC-PSOE, como partido con vocación de Gobierno y mayoritario, debe hacerse en el marco del mantenimiento, profundización y dinamización del pacto del Gobierno y no de su voladura.
Nadie en las filas del socialismo cántabro niega que el pacto deba seguir. El problema surge cuando se desciende a lo concreto, bien sea por lo que se hace (no cumplimiento del pacto en cierto importante ayuntamiento) como por las medidas que se proponen para revitalizar el partido, algunas de ellas contradictorias no con el pacto con el PRC, sino con el acuerdo con cualquier organización que pretenda ser algo más que mero satélite.
El debate está, por tanto servido, aunque algunos se empeñen en impedirlo dentro del partido. Son los mismos que llevan semanas haciendo el debate fuera, en los medios de comunicación y más concretamente en los de la derecha. Que ese debate es necesario y clarificador pueden dar fe los periodistas que asistieron ayer, con total libertad, a los debates de la Agrupación Socialista. Allí se pudo comprobar como una cosa son las grandes declaraciones de principios y otra muy distinta la letra pequeña del discurso.
Planteó la secretaria general de Santander, Rosa Inés García Ortiz, que no había lugar al debate porque lo que se sustanciaba era el apoyo al proyecto de Zapatero y ahí no había diferencia alguna. Pero si que las había. Minutos después uno de los integrantes de la lista de García Ortiz, Juan Mazarrasa, subía a la tribuna para poner distancias con las políticas de Zapatero en Cataluña (Estatut) y criticar las inversiones en obra pública en Cantabria, con argumentos que uno esta harto de escuchar a la derecha. Lo que pone de manifiesto que en el PSC-PSOE, como corresponde a un partido que se reclama vivo, no todos piensan lo mismo.