La crisis en la economía norteamericana y el alza en los precios del combustible son las principales causas de la disminución de la actividad económica, que a su vez podrían producir tendencias inflacionarias, devaluación de la moneda y disminución de todas las demandas.
El gobierno panameño ha promovido acciones, entre las cuales se encuentra el apoyo a los productores en previsión de una crisis alimentaria. El respaldo a la producción agropecuaria establece préstamos blandos y largos, combinado con una rebaja en los insumos. El saco de urea -un alimento para el ganado- fue rebajado hasta en 20 dólares. El presidente Torrijos también anunció la rebaja de aranceles en alimentos enlatados, algunos granos y otros alimentos de tradicional consumo de los panameños.
Mientras las actividades relacionadas con la construcción registraron fortaleza, otras como la carga que transita por el Canal sufrieron descensos. El turismo también registró alzas, junto a las actividades relacionadas con este sector, como restaurantes, hoteles, transporte y comunicaciones.
Las medidas del gobierno panameño buscan proteger a la población de menos recursos, principalmente atacando posibles alzas en los costos de los productos de la canasta básica.