OPINIÓN/Víctor Gijón
Plumas alquiladas y vendidas
viernes 30 de mayo de 2008, 13:27h
Actualizado: 31 de mayo de 2008, 09:28h
No hay que fiarse de los escribidores a sueldo. Las plumas alquiladas es lo que tienen: que cuando se les da de baja en la nónima o se les recorta los emolumentos te salen por peteneras y te apuñalan por la espalda.
En este país, como en Francia, Italia o Estados Unidos, hay periodistas comprometidos políticamente y periodistas que se venden al mejor postor. Los primeros siempre han estado mal vistos. Recuerdo como pontificaban profesionales que venían de hacer un cursillo de periodista demócrata tras haber medrado en la prensa franquista --que era toda, salvo excepciones mínimas, ya fuera por devoción o por obligación--, sobre la necesaria objetividad, imparcialidad e independencia de los periodistas.
Triple mandamiento al que no estaban obligadas los empresarios para los que trabajaban/trabajábamos los plumillas, que podían ejercer de subjetivos, imparciales y dependientes. Venía de conocer y trabajar en Francia con periodistas y medios a los que no les dolían prendas a la hora de posicionarse políticamente. Si Le Figaro pedía el voto para la derecha giscardiana, Le Monde no tenia empacho alguno en solicitar el apoyo en la urnas para los socialistas de Mitterrand. Pero no era una posición comprada o alquilada. Se trataba de un alineamiento, respetuoso y respetable con posiciones políticas claramente definidas.
Pero el periodismo comprometido, que toma partido hasta mancharse como cantaba el poeta, no es ese periodismo que convierte en religión la máxima de la prensa anglosajona sensacionalista de no dejar que la verdad te estropee una buena noticia. Hará, eso sí, hincapié en unos aspectos de la información más que en otros y dará más importancia a unas noticias que a otras.
Por lo general --siempre hay excepciones-- ofrecerá toda la información, aunque primará aquella que está más cercana a sus posiciones. Y opinará, ahí si con entera libertad, desde su particular y partidario punto de vista. Pero lo más importante, lo sustancial, es que ese periodismo comprometido, ya sea hacia un lado u otro, no sea enmascarado o ocultado al público.
Durante un tiempo fueron los medios de izquierdas los que por precaución o cobardía ocultaron sus simpatías, lo que, además, daba la oportunidad a los medios de la derecha para no tener que definirse. A día de hoy casi todo el mundo sabe cuando elige un medio de comunicación para informarse de que pie cojea. O lo sabía. Porque hay medios, en los que medraron y medran periodistas alquilados y escribidores a tanto la línea, que de la noche a la mañana han cambiado de bando o de patrón. Con el lógico desconcierto de lectores (El Mundo) y oyentes (La COPE). Y es que si Roma (Rajoy) no paga, no hay razón alguna que impida ir a ofrecer los servicios a otros.