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Fomento cierra el acceso más importante a Barajas

viernes 13 de junio de 2008, 17:30h
Actualizado: 16 de junio de 2008, 13:43h
Los vecinos del distrito de Barajas han tenido que modificar varios kilómetros su ruta en coche para entrar en sus barrios a causa de las obras de construcción, por parte del Ministerio de Fomento, de una glorieta sobre la A-II que conectará la calle Alcalá con la avenida de Logroño.
Y es que el distrito de Barajas cuenta con tres entradas adecuadas a vehículos: la M-40, la A-11 y la vía de servicio de la carretera de Barcelona. El Ministerio ha continuado con las obras que contemplan la construcción de una glorieta bajo la que pasaría la autopista y que se están realizando junto a esta última. Sin avisos previos a los vecinos del distrito, Fomento ha instalado una estructura de hormigón en este acceso, por el que pasan más vehículos hacia esta zona, junto al barrio de La Piovera, que reorienta de nuevo a los coches en dirección a Madrid.

El cambio supone que los vehículos que antes entraban por este trazado tienen que dirigirse al barrio del aeropuerto, varios kilómetros más adelante, para entrar, o, como mucho, callejear por La Piovera. La primera opción ha provocado atascos en esta entrada hacia la Alameda de Osuna, ya que el barrio del Aeropuerto sólo cuenta con una entrada adecuada que soporta parte del tráfico hacia el aeropuerto. En la segunda opción, se ha optado por instalar en la plaza de Medusa de La Piovera la única indicación que permite saber por dónde se puede llegar al distrito de Barajas. Este paso, el más corto, también sufre retenciones. La medida ha afectado al trazado de las líneas 105 y 114 de EMT, dos de las más utilizadas en el distrito junto al 115.

La obra de Fomento supone la creación de una glorieta de 94 metros de diámetro sobre la carretera A-2 conectará los distritos de Canillejas y Barajas. En esta obra será deprimida además la rasante de la A-2, hasta seis metros de profundidad en algunos puntos en un kilómetro. Los trabajos se extenderán a lo largo de cinco kilómetros de vía, entre el cruce de la calle de Arturo Soria con la N-II y el nudo de Eisenhower, para añadir nuevas vías de servicio y dársenas de autobuses. La reforma, que comenzó hace varios años, costará más de 12 millones de euros.

Estaba previsto que las obras estuviesen terminadas en julio de 2006. Sin embargo, quedaron paralizadas 17 meses, supuestamente, por errores en el proyecto inicial, que no había contemplado aguas subterráneas bajo la autopista. Los vecinos del distrito comenzaron a movilizarse y hubo una reunión con el Ejecutivo que dirige Magdalena Álvarez. Fomento se comprometió a reiniciar las obras en diciembre de 2007 y en terminarlas en 2009. Finalmente, continuó la obra aunque con dificultades como la citada anteriormente o la colocación de una rotonda que crea atascos junto al puente de Canillejas.
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