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Política made in USA

Política made in USA

lunes 23 de junio de 2008, 23:35h
Actualizado: 12 de agosto de 2008, 00:14h

El papel de la razón en la política ha disminuido, la democracia está amenazada y el bien común se ha convertido en un pretexto para que ciertos sectores trabajen en pro de sus intereses corporativos. Tal puede ser un resumen parcial del diagnóstico que el ex vicepresidente y ex candidato presidencial demócrata Al Gore hace de la situación de su país, los Estados Unidos de Norteamérica, en el libro El ataque contra la razón.

Gore explica cómo la esfera pública que solía nutrirse de las informaciones escritas que alentaban los debates ciudadanos y la fiscalización social del poder se ha debilitado de manera notable, pues ahora los medios audiovisuales coparon tal espacio y suplantaron la “conversación democrática” por “inmensos torrentes de información” que “corren en una sola dirección”.

La preocupación que exterioriza respecto de la crisis de la “relación original entre la letra impresa, la razón y la democracia” identifica un problema central: “la degradación del mercado de las ideas”, controlado en la actualidad por las grandes cadenas de Tv que —dice— están convirtiendo el ideal de “ciudadanía bien informada” en el de una “ciudadanía bien conformada”.

La discusión pública desatada antes por la prensa tiene hoy una “calidad superficial” porque la Tv funciona más bien como un negocio de entretenimiento. “El actual propósito de los telediarios parece ser ‘pegar los ojos a la pantalla’, con el fin de aumentar los índices de audiencia y vender publicidad”, sostiene Gore, y agrega que “la información supeditada a la diversión perjudica gravemente a nuestra democracia: conduce a un periodismo disfuncional que no informa a la gente”.

En su criterio, como la razón está en retirada, son sus enemigos (miedo, superstición, ideología, engaño, intolerancia y secretismo obsesivo) los que comienzan a reinar y, por tanto, a desvirtuar la naturaleza y el funcionamiento de la democracia.

Pero sus anotaciones no se quedan ahí, sino que transitan hacia una dura crítica del Gobierno de George W. Bush, al que considera la exacerbada expresión del “compadreo” de un grupo de ricos que desconocen el interés público y despliegan en su propio beneficio una política del miedo y de la fe ciega. Eso lleva a que en Bush la “realidad auténtica” colisione con la “realidad creada” por él, señala Gore, y por ende a que su accionar esté reñido con la razón. “… La marca de fábrica de la actual administración consiste en un esfuerzo sistemático por manipular los datos al servicio de una ideología totalitaria a la que se considera más importante que los mandatos de la honradez básica”, sostiene.

En síntesis, el autor de El ataque contra la razón muestra que la neutralización televisiva del debate público que propiciaba la prensa atenta contra los procesos deliberativos elementales de una sociedad democrática, erosiona la institucionalidad y estimula tanto la corrupción como la manipulación, pero además afirma que la política de la riqueza tiene una posición de dominio absoluto. “En la ideología de Bush se entrelazan las intenciones de las grandes multinacionales que le apoyan con los propósitos del Gobierno que preside. Sus preferencias se convierten en políticas de él, y su política se convierte en el negocio de ellos”, concluye Gore con vehemencia.

¿Será que ese cuadro pueda cambiar tras las elecciones estadounidenses de noviembre próximo? La sinrazón política no tendría que seguir sobreponiéndose a la política de la razón.

* Comunicador

etorrico@uasblp.edu.bo
Tomado de la Edición de La Prensa 23/06/2008

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