Nuestro diario
e-Xclusivo contaba ayer cómo el ministro de Industria,
Miguel Sebastián, acudió al pleno del Congreso compuesto, pero sin corbata. Y cómo el presidente de la Cámara Baja, don
José Bono, notando tal agravio, le regaló –vía ujier- una corbata con leoncitos muy majos que en la tienda de baratijas del Congreso cuesta 36 euros. Sebastián no se dio por aludido y no se puso la dichosa corbata, alegando que estaba libre de tan infernal prenda dado que en su Ministerio todos los altos cargos han quedado liberados de su uso por los rigores estivales.
No debiera haber salido tal episodio del baúl de lo anecdótico-risible, pero dada la personalidad de los ‘artistas’ principales -y de otros que se han añadido-, la crisis económica, los relevos en la cúpula militar, el aumento –o no- de los efectivos en misiones en el extranjero, la subida de las hipotecas, etcétera han pasado al plano de lo que apenas importa. Todos, empezando por los socialistas, quieren saben cómo acabará la ‘guerra de las corbatas’.
Corbacho se la quita
Y se ha agudizado la guerra porque el
new look del Miguel Sebastián descorbatado ha sido adoptado, acaso en señal de solidaridad, por otro ministro,
Celestino Corbacho, titular de Trabajo e Inmigración: se ha quitado la corbata delante de sus subordinados subinspectores de Trabajo y de la prensa, de forma paralela a que su colega Sebastián le devolviera el regalo a José Bono, enviándole un termómetro para que mida la temperatura del hemiciclo.
El episodio ha tenido lugar en la entrega de diplomas en el Ministerio de marras a 43 nuevos subinspectores. Corbacho anunció primero que la semana que viene 'colgaría' la corbata; pero luego decidió hacer visible su protesta in situ y se descorbató ante los periodistas que se habían acercado a hacerle unas preguntas, lo que en argot se entendería como ‘un canutazo’.
Vamos, que con la anécdota del termómetro y las corbatas, Sebastián y Corbacho quieren que Bono sea consciente de la necesidad de subir la temperatura del hemiciclo hasta los 24 grados, uniéndose así a la campaña de ahorro energético que promueve Industria.
[Pero para decir verdad y toda la verdad, lo cierto es que Sebastián no es pionero en tal medida: ya la adoptó la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, hace dos años en Moncloa, subiendo la temperatura a los 24 grados citados. Dicen que hay, verdaderamente, ahorro energético].
En fin, que la pelea por la dichosa prensa que suele pender del cuello de los varones entre terribles chorreones de sudor en verano, ha encontrado un nuevo púgil: el secretario de Organización del PSOE, José Blanco, en unas declaraciones a TVE se ha unido al coro defendiendo que cada uno debe ir "
como estime" al Pleno del Congreso –o del Senado, en su caso, aunque su presidente,
Javier Rojo, no haya dicho aún ‘esta boca es mía’- y consideró un "
despropósito" que se plantee en estos tiempos que haya que "
uniformizar" el Consejo de Ministros.
Bono da marcha atrás

Llegados a este punto, parece que Bono ya está arrepentido de su broma a Sebastián y ha empezado a restar importancia al hecho acontecido ayer en el hemiciclo. En un ‘canutazo’ en los pasillos del Congreso, explicó que “
no hay que hacer segundas ni terceras derivadas (...) No le den más trascendencia al asunto que no tiene más valor que el de una anécdota y el de una corbata regalada”.
Bueno, pues Sebastián ya le ha re-respondido: dice que se la pondrá a partir de octubre, cuando finalice la orden dada en el Ministerio de Industria de mantener la temperatura a 24 grados. Corbacho, por su parte, ‘confía’ en que el presidente Zapatero "
no le riña" por cerrar filas con Sebastián.
[Y, vamos a ver, ¿quién inventó la corbata? Wikipedia nos lo cuenta, pinchando
aquí].