Varias asociaciones ecologistas denunciaron este martes que el Parque regional del Sureste se convertirá en "el gran vertedero" de las obras del cierre norte de la M-50, con lo que, según argumentaron, se verán alteradas las condiciones físico-químicas del subsuelo de la zona.
Las asociaciones especificaron que la mayor parte de los más de siete millones de metros cúbicos de tierras sobrantes de las obras de la que será la M-61 se vertirán en el Parque del Sureste. "A falta de lugares idóneos en la zona norte de la región, la Comunidad de Madrid baraja 42 puntos de vertido, la mayor parte ubicados en el sur y el sureste, pese a las largas distancias que tendrán que recorrer diariamente decenas de camiones", se quejaron.
Así, explicaron que localidades como Getafe, San Fernando, San Martín de la Vega, Ciempozuelos, Campo Real, Arganda, Velilla, Valdilecha, Orusco o Perales de Tajuña serán algunos de los términos municipales elegidos para acoger las tierras que supuestamente servirán para restaurar zonas degradadas. A su juicio, "detrás del eufemismo de 'zonas degradadas a restaurar' no se esconde otra cosa que convertir en escombreras los huecos dejados por la actividad minera (graveras y canteras)".
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Según los ecologistas, de las 42 zonas de vertido, 17 se ubican en el interior del Parque regional del Sureste. "Este parque se convierte una vez más en territorio especializado en albergar los restos, los vertidos, los escombros, las basuras, los humos... de toda la región. No es de recibo que la Comunidad de Madrid pretenda utilizar la comarca del sureste como el espacio especializado para albergar los sobrantes de la actividad humana en la región y, mucho menos, que se pretenda utilizar como escombrera al servicio del negocio de la construcción un espacio natural", indicaron.
Las asociaciones entienden que la normativa ambiental de la Comunidad de Madrid muestra "un desprecio absoluto" hacia el medio ambiente y subrayan que el Estudio de Impacto Ambiental de la M-61 "en ningún momento tiene presente las condiciones de vertido y restauración establecidas en la Ley del Parque (Ley 6/94) o en su Plan de Ordenación de los Recursos Naturales".
Asimismo, adelantaron que la gravera de Los Cantillos, ubicada entre Arganda y Velilla de San Antonio, albergará probablemente una mayor cantidad de tierras. También denunciaron que, entre las 17 explotaciones ubicadas en el Parque del Sureste, algunas mantienen parte de su actividad en "una situación de irregularidad" respecto a los condicionantes sobre uso del suelo establecidos en la Ley 6/94 y el PORN, mientras que otras "tienen un largo historial cargado de incumplimientos sistemáticos de la normativa ambiental del Parque".
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Entre el listado de las 17 explotaciones en el Parque del Sureste, los ecologistas citan El Bombo, la Alameda y Los Tranzones, en Ciempozuelos; PRERESA, en Getafe; Maresa, en San Martín de la Vega, y Valdocarros, en Arganda.
"La utilización del Sureste como zona de vertido preferente es incompatible con los objetivos de conservación establecidos en la Ley 6/94. Llevar la mayor parte de los siete millones de metros cúbicos a la comarca puede representar un golpe definitivo a las posibilidades de recuperación del Parque. En cualquier caso, teniendo en cuenta que está pendiente de publicarse próximamente el Plan Rector de Uso y Gestión de la zona (con nueve años de retraso), sería lógico que no se autorizara ningún vertido extraordinario a ninguna gravera o hueco de excavación más", concluyeron.