Chávez y Uribe mantuvieron un extenso encuentro
Venezuela y Colombia restablecieron sus relaciones diplomáticas
sábado 12 de julio de 2008, 18:38h
Hugo Chávez y Alvaro Uribe mantuvieron un extenso encuentro en la refinería de Paraguaná, que según fuentes del gobierno colombiano “concluyó con éxito” y tras el cual se dio a conocer un documento oficializando el restablecimiento de las relaciones entre ambos países.
El mandatario colombiano abogó por un "diálogo directo de su gobierno con las FARC" para resolver el problema del resto de los rehenes en poder de la guerrilla.
En la conferencia de prensa posterior al encuentro entre ambos presidentes, Uribe sostuvo que "ojalá avance un diálogo directo del gobierno colombiano con las FARC", para establecer acuerdos que luego sean garantizados por una comisión internacional.
De este modo, eludió diplomáticamente la alternativa de volver a restablecer una mediación o facilitación con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), como la que realizó el mandatario venezolano hasta fines del año pasado y que permitió la liberación de seis secuestrados.
Uribe agregó que su "prioridad" es también "reconstruir y avanzar en las relaciones con los pueblos y gobiernos hermanos como el de Chávez".
En igual sentido, el mandatario venezolano propuso poner un "punto y aparte para continuar fortaleciendo la confianza" y dejar atrás la etapa de enfrentamiento con el gobierno de Bogotá.
Ambos presidentes establecieron durante su encuentro en la destilería de Paraguaná acuerdos de cooperación en comercio, energía, industria, infraestructura y alimentos que en "uno o dos meses serán revisados por los cancilleres" de nuestros dos países, dijo Chávez.
El mandatario venezolano también pidió a Uribe, el establecimiento de "mecanismos de cooperación más eficientes para la lucha contra el narcotráfico, la subversión. A nosotros nos acusan de acordar con el narcotráfico, y todo eso es falso. Le he pedido que luchemos contra ese flagelo".
Los dos presidentes destacaron la importancia de avanzar en la construcción de un tren binacional que facilite el transporte entre Colombia y Venezuela a través de Paraguachón.
Uribe enfatizó también en la posibilidad de extender la frontera agropecuaria para producir alimentos y biocombustibles en la región de la sabana de ambos países, sin "afectar zonas de selva". Minutos antes de recibir a su par colombiano, el presidente Chávez hizo un llamado para "retomar el camino" y "reactivar las relaciones" con Colombia.
Chávez y Uribe se estrecharon las manos formalmente, sin efusividad, en un gesto que ambos repitieron para la foto oficial.
El encuentro, más prolongado que lo inicialmente previsto, se produjo en el Centro de Refinación de Paraguaná, a 500 kilómetros al oeste de Caracas, luego de una visita a sus instalaciones, las más grandes del mundo.
"Será una reunión seguramente muy franca. En el fondo del alma mía lo que hay hacia Colombia es afecto, es amor y es compromiso de hermandad verdadera", dijo Chávez antes, si bien advirtió que el restablecimiento de las relaciones "depende de muchas cosas", que no precisó, informó la agencia noticiosa alemana DPA.
El mandatario venezolano también señaló que "hay un potencial muy grande para la unión de nuestros pueblos, de nuestras economías".
Analistas locales consideraron esta reunión como un primer paso para superar la crisis bilateral que comenzó en noviembre de 2007 luego de que Uribe retirase a Chávez su confianza para mediar en un posible canje humanitario entre guerrilleros prisioneros y rehenes en manos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
La situación más delicada dentro de la crisis se presentó el pasado 1 de marzo, cuando tropas colombianas violaron territorio de Ecuador y atacaron un campamento de las FARC en el que mataron a Raúl Reyes, el segundo jefe de esa guerrilla.
En ese momento, Chávez ordenó la retirada del embajador en Bogotá y el traslado de 10.000 efectivos militares a la frontera con Colombia, pero el rompimiento de relaciones afectó, sobre todo, al comercio bilateral.
Chávez amenazó con sustituir las compras en Colombia, que ascienden a cerca de 5.000 millones de dólares, por otras realizadas en Brasil y Argentina.
Estas acciones estuvieron acompañadas de fuertes ataques verbales de Chávez a Uribe, con el que dijo que no tenía nada que hablar y al que acusó, entre otras cosas, de dirigir un gobierno "narcoparamilitar".
Colombia, por su parte, amenazó con llevar a Chávez a una corte penal internacional y acusarlo de colaborar con las FARC. Sin embargo, hace unos días se produjo un cambio radical en la actitud del gobernante venezolano hacia el Gobierno de Colombia cuando anunció que iba a recibir a Uribe como a un "hermano".
Posteriormente dijo que invitaba a Uribe "para darle la mano, para buscar la integración respetando las particularidades".
El fuerte viraje de Chávez incluyó un llamado a las FARC a que dejen unilateralmente en libertad a todos los rehenes y a que busquen una salida pacífica, porque consideró que la lucha armada ya no es una vía para acceder al poder en este siglo