Nadal comienza en Toronto, un torneo en el que ya ganó en 2005, una lucha por destronar a Federer que continuará en el Masters Series de Cincinatti, donde el suizo defiende el título, y que, tras el inciso de los Juegos de Beijing, vivirá su punto culminante en el último Grand Slam de la temporada, el US Open, torneo en el que Federer se hizo con el triunfo en las cuatro últimas ediciones.
Y es que el manacorí, que ya se impuso a Federer en el Masters de Hamburgo, torneo previo a su triunfo en Roland Garros, y que en Queen's logró su primer título sobre hierba antes de imitar a Santana y ganar Wimbledon, intentará seguir llevando su dominio más allá de la tierra batida para ser el tercer español en alcanzar la cima del tenis mundial.
El primer rival de Nadal en el torneo canadiense será el ganador del duelo entre el chipriota Baghdatis y el local Peter Polanski, que llegó al torneo con una 'wild card'. El checo Berdych y el francés Gael Monfils son los rivales más peligrosos con los que se puede encontrar Nadal en tercera ronda.
Y es que la distribución del cuadro sólo permite que los dos grandes dominadores del circuito mundial se enfrenten en su hipotética tercera final sobre pista rápida, después de que el suizo ganase al español en la final del Masters de Miami en 2005 y tras la final de Dubai de 2006 en la que el triunfador fue Nadal.
Cara y cruz de 'la Armada' española
Por otra parte, la 'Armada' vivió una jornada agridulce con el pase de Fernando Verdasco, vencedor el pasado domingo en Umag, y la derrota del mallorquín Carlos Moyà. El madrileño ahora se medirá al sueco Robin Soderling, quien le supera en el balance de enfrentamientos por 3-1 y ya le ganó este año en el torneo de Rotterdam.
Verdasco entregó el primer set por 6-1 ante el que fuera rival de Nadal en Roland Garros y necesitó tiempo para acoplarse a la pista y sobre todo para ser certero con su derecha. Entregó su primer servicio y Bellucci tomó la delantera para terminar cerrando la primera manga por 6-1.
En cambio cambió el guión del encuentro en la segunda, que se adjudicó por 6-3, mostrando mayor solidez desde el fondo y aprovechando los errores del sudamericano. En el tercero y definitivo, el español se situó por delante gracias a un 'break' en el tercer juego.
Peor fueron las cosas para Moyà. El mallorquín, que se perdió Wimbledon por lesión, evidenció poca adaptación al cemento y cayó por 6-3 y 6-2 en un duelo en que no fue capaz de gozar ni tan siquiera de una bola de 'break'.