V. Gijón
Buenas noticias, pero ...
lunes 18 de agosto de 2008, 15:28h
Actualizado: 18 de agosto de 2008, 16:37h
Cantabria está en mejores condiciones que otras comunidades autónomas para afrontar la crisis. Lo ha dicho el Gobierno y, sobre todo, lo refrendan los hechos. En las dos últimas semanas dos proyectos empresariales, el uno en ciernes, el otro consolidado, nos han dado sendas alegrías.
Cantabria está en mejores condiciones que otras comunidades autónomas para afrontar la crisis. Lo ha dicho el Gobierno y, sobre todo, lo refrendan los hechos. En las dos últimas semanas dos proyectos empresariales, el uno en ciernes, el otro consolidado, nos han dado sendas alegrías. La fábrica de Saint Gobain en Vioño de Piélagos crea dos nuevas líneas de producción, centradas en productos relacionados con las energías renovables, que crearán casi 200 empleos directos e indirectos. Parecido número de nuevos puestos de trabajo es el objetivo de GFB, la planta de fibroyeso instalada en Orejo. Por otro lado están la expectativas creadas con el Parque Científico Tecnológico… Eso en el campo industrial, pero hay otros sectores donde también es posible mantener un cierto optimismo. Dicho lo cual, no sería bueno confiarse. Creo que el Gobierno tiene desde el punto de visita legal y formal la responsabilidad de tomar decisiones y proponer alternativas que en el marco de sus competencias puedan coadyuvar a hacer más llevaderos los actuales tiempos de crisis nacional e internacional. Pero hay momentos en que ninguna ayuda está de más. En otros momentos y en otras circunstancias se han abierto desde la Vicepresidencia y la consejería de Empleo vías de diálogo e intercambio de ideas con empresarios y sindicatos. Y no sólo en la concertación, que también, sino con un formato más abierto, más próximo a la tormenta de ideas que al reparto reglado de fondos y determinación de actuaciones. Ese intercambio de ideas, de recogida de sugerencias, de información sobre planes futuros, de confrontación de propuestas, con participación de todos los agentes sociales, tiene ahora su momento, cuando todavía hay margen para actuar. El Gobierno debe sondear el estado de ánimo de quienes crean empleo, los empresarios, y de aquellos que, como los sindicatos, tienen por misión defender que ese empleo tenga los mínimos de calidad exigibles. Y puede y debe plantear qué medidas piensa adoptar para aportar su grano de arena a la salida de la crisis. El Ejecutivo tiene instrumentos y medios, pero las dimensiones de la actual crisis exigen el concurso del conjunto de la sociedad de Cantabria. Movilizarla y comprometerla con retos de futuro debería ser el primer paso a dar por el Ejecutivo regional.