jueves 21 de agosto de 2008, 11:25h
Actualizado: 21 de agosto de 2008, 15:35h
Hay que reconocer que es un experto. Al menos en eso, porque en lo demás ha demostrado que no vale, pero en meterla doblada no hay quien le gane.
Lleva toda la pasada legislatura y lo que va de ésta prometiendo de todo y cumpliendo lo que puede o lo que le da la gana.
Entre sus víctimas están (además de los españoles a los que engañó diciendo que no había crisis económica y que esta legislatura sería la del pleno empleo) Maragall, Arthur Mas, Ibarreche, Rajoy, algún varón de su propio partido y, por suerte para todos, hasta ETA.
A todos les ha prometido algo que luego no ha cumplido, pero da lo mismo porque siempre hay un nuevo candidato a dejarse engañar.
Ahora le ha tocado el turno a Joan Saura que se ve a sí mismo como el salvador de la financiación de Cataluña, y a cambio de no forzar a que el Presidente acuda al parlamento a explicar las negociaciones sobre la nueva financiación autonómica y que en este mal trago lo sustituya el vicepresidente Solbes, acepta y cree que en tres meses el tema estará solucionado.
Tres meses es mucho tiempo. Suficiente como para que la amnesia borre los compromisos y eso lo saben los catalanes que en una encuesta que publica la Vanguardia dicen que no se creen que ZP vaya a cumplir. El 89 por ciento no se lo cree, el 8 por ciento sí y el 3 por ciento restante no sabe o no contesta.
Independientemente de que no hay dinero que resista lo que Zapatero promete en esta etapa de crisis, el tema de los acuerdos de financiación preferentes con algunas comunidades autónomas conducen a la desigualdad promovida por el propio Estado y eso está en contra de lo que quiso el constituyente y debe defender el tribunal correspondiente.
La única esperanza que nos queda a todos es que Zapatero sea coherente con su trayectoria y mienta también a Joan Saura.