“Así como en el mundo no hay nada sin doble naturaleza (ésta es la ley de la unidad de los contrarios) también el imperialismo y todos los reaccionarios tienen un doble carácter: son a la vez tigres auténticos y tigres de papel”. (Mao Tse Tung, 01-12-1958)
Un oro en la clase Tornado para los regatistas españoles (gallegos, por más señas) Echávarri y Paz le devuelve un mínimo de confianza al no-enviado especial en que quizá-puede-véteasaber esta vez los jueces de Qingdao han hecho sus deberes. Es una de las dos posibilidades. La otra es que no estuviesen --¡vaya novedad!—al tanto de la regata. Que como que sí.
Mañana negra en España, a 12.000 kilómetros de distancia, metro arriba, metro abajo, del entramado olímpico de Beijing y sus subsedes. Mucha distancia, pero no la suficiente como para ponerse a salvo de los largos brazos (tentáculos, mejor) de la caterva de capitostes del Comité Internacional Olímpico. Estos vividores de los Cinco Aros y los Cien Mil Cuentos con Tal de No Doblarla son la leche merengada. Hoy les tocaba legalismo reglamentista hasta la última coma. ¿Que los españoles quieren estar de luto por las víctimas del avión de Spanair? Pues como que no. Nada de bandera a media asta. Nada de brazaletes, crespones y/o cintas negras… Que lleven el luto en el corazón, que la fiesta olímpica --¡Zeus no lo permita!—no puede decaer.
Aparentemente, más neutralidad imposible. La Carta Olímpica y la bandera de los cinco aros por encima de todo. ¿Los españoles? Que se fastidien (o sea, que se jodan), el presidente del CIO, el conde Jacques Rogge, manda una carta de pésame a la delegación y a seguir contando la pasta que aflojan los patrocinadores. En los JJOO está prohibido ser humano y solidario con las desgracias que suceden en tu propio país. Son fuertes con los débiles y débiles con los fuertes (léase el Gobierno chino y las para ellos sacrosantas multinacionales que les dan de comer, de beber, de fumar y hasta del refocile sexual).
Curiosos tipos los miembros del CIO. Son, de entrada, unos apátridas de lujo. Ellos se han inventado lo del internacionalismo olímpico. Que es algo, como si dijéramos, de tecnología de doble uso. La dualidad felina de la cita de Mao que encabeza esta crónica. Depredadores de prebendas y lujos sin cuento. Pero también, tigres de papel, de papel moneda. Aislados, uno a uno y fuera de su entorno habitual, valen lo que usted o lo que yo, más bien poco. ¡Ah!, pero si se juntan prietas las filas bajo la bandera de los cinco aros, resultan tremendamente peligrosos.
Hoy el Comité Internacional Olímpico no ha permitido que la bandera de España ondeara a media asta. Involuntariamente, bien a su pesar, hay otra bandera que, en Beijing, por alto que sea su mástil en el Estadio, ni siquiera ondea a media asta. Sus prepotentes propietarios han colocado la enseña de los cinco aros a nivel del suelo. Como puta por rastrojera, vamos. Bajeza moral se llama esta figura poética.