Definitivamente hay un sector alelado de la sociedad que necesita, con urgencia y sin excusa, pasar por los consultorios de la Misión Milagro. Tiene que someterse a un meticuloso examen oftalmológico y la correspondiente implantación de prótesis oculares (léase lupa de aumento) para que observe nítidamente, y además entienda, hacia dónde nos arrastra este "proceso" hegemónico-estatista y socialista. Asimismo para que visualice y comprenda que ni siquiera los colaboracionistas y/o entreguistas salvarán su pellejo e intereses de la vorágine confiscatoria-controladora de este régimen arbitrario-centralista, desenfrenado, corrupto y despojado ya del disfraz de manso corderito.
Esa excepción o privilegio a la que aspiraran los incondicionales y beneficiarios del régimen no lo garantiza el nuevo marco legal creado con la dispensa habilitante, toda vez que todos los sectores, actividades y bienes son susceptibles de ser declarados "estratégicos" y quedar a merced de la voluntad o ambición del Robin Hood tropical.
No querer asumir-entender el diseño fascio-comunista que se le pretende imponer militarmente a Venezuela y, en consecuencia, la dependencia y el control del Estado sobre la sociedad, resulta ingenuo y muy grave. Pero mucho más sorprendente e inexplicable es alentar-convalidar ese sistema absolutista y confiscatorio. Celebrar ocupaciones y despojos arbitrarios que están amparados por leyes que contravienen la Constitución, eso es increíble, injustificable e inaceptable.
Como también resulta, por una parte, reprochable la conducta de aquellos sectores sociales, en muchos casos oportunistas (aspirantes a pescar en río revuelto) que se prestan para desestabilizar, crear el caos, provocar destrozos o auspiciar apropiaciones indebidas y, por otro lado, es inconcebible la aprensión, pasividad y silencio de quienes están resultando afectados por las prácticas terroristas u otras provocaciones de agitadores adoctrinados-tarifados que le sirven la mesa a los propósitos de los sepultureros de la democracia, derechos y vida en libertad.
Muy flaco favor a sí mismos, a sus intereses particulares, a la paz, a la convivencia civilizada, a la justicia, a la equidad y, en particular, a los sectores más desposeídos y a las futuras generaciones le hacen quienes animan y festejan las leyes inconstitucionales y las tropelías cometidas a su amparo contra la sociedad. Quienes celebran el mal de otros deberían poner sus barbas en remojo. Para el régimen nada ni nadie está exento de sus designios. Hoy, con la excusa de "sectores estratégicos", se afectaron actividades petroleras, eléctricas, telecomunicaciones, bancarias, mineras, siderúrgicas y cementeras. Mañana, con el mismo pretexto, pudieran estatizar la agroindustrial, el transporte, el comercio, el sector granitero o cualquier otro que le plazca al espadero redentor de Sabaneta.
Miguel Sanmartín
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