De siempre he seguido con una mezcla de fascinación e incredulidad las carreras de los candidatos a presidentes y vicepresidentes de Estados Unidos. Los americanos tienen una manera muy particular de entender la política que va a medio camino entre el circo y las constantes invocaciones a Dios, y que Dios bendiga América. Cuando los oyes hablar no sabes si estás en una convención política o en la homilía dominical. Te pierdes, es inevitable.
La carrera por las próximas presidenciales está resultando de lo más atractiva. Primero las primarias de los demócratas que dejaron a la pobre de
Hillary en la estacada. Por no darle, no le han dado ni las gracias.
Obama ha pasado de ella. Hicieron más ruido que los republicanos que guardaban un as en la manga:
Sarah Palin. Menuda es. Estaba bien calladita pero, en cuanto ha abierto el pico ha saltado al estrellato. Muy al gusto americano.
.png)
Tengo que reconocer que una de las actitudes que más valoro es la coherencia. Indepedientemente de que esta mujer tenga unas ideas que yo suscriba o no, he de decir que tiene una coherencia inaudita. Está totalmente en contra del aborto y lo ha demostrado en su propia carne. No votó a su suegra que se presentaba a la alcaldía por estar a favor de la interrupción del embarazo. Con su última gestación le comunicaron que el bebé que esperaba padecía síndrome de down y ella decidió seguir adelante. Es de aplaudir que una política se mantenga firme en su ideología y aún cuando le toca a ella, no se baja del carro.
Podría decirse que Palin responde a un perfil típicamente americano y que, como europea, a mí me sorprende (además en algunos casos gratamente). Para empezar estudió periodismo gracias a una beca que le concedieron por ganar un premio de belleza. No me digan que no es genial. ¿Se imaginan a
Sofía Mazagatos haciendo lo mismo? ¿Matriculándose en la complu para hacer periodismo gracias a haber ganado Miss España? ¿A qué no?
Palin, que tiene 44 años, se sacó el año pasado su primer pasaporte, lo que significa que en su vida había traspasado los límites de las fronteras de su país. ¿para qué?, se preguntaría ella, si vivimos en el ombligo del mundo, se contestaría a continuación. Puede parecer hasta gracioso pero de hecho no lo es porque una persona que puede llegar a estar al lado del hombre con más poder del planeta, debería aportar más a la causa que discursos sobre las relaciones prematrimoniales, los condones y los abortos. Que son temas que está muy bien discutirlos, pero mejor en un salón que en el congreso de los Estados Unidos, máxime con la que nos está cayendo.
Lo grave de todo esto es que estas actitudes compran muchos votos y los americanos son muy dados a decidir su voto en función de lo mona que resulte la esposa del candidato.
En alguna crónica de la que he leído estos días comparaban a Sarah Palin con
Margaret Thatcher. Pues para nada de acuerdo. La dama británica era muy dura, sí como ella, defendió a dictadores como
Pinochet (eso no fue muy acertado, la verdad) pero su formación política e intelectual estaba fuera de toda duda. Dudas que me genera Sarah Palin que se definió a sí misma como
“igual que un pitbull pero con lápiz labial”. INCREDIBLE, RIGHT??