Este año, de las 45 modelos que se presentaron, una no pasó la prueba. Las restantes, según el canon establecido, sí. Aún así yo las invitaría a todas a comer potaje. No es una coña. Las modelos están excesivamente delgadas. Esto se nota especialmente cuando las
ves
in situ (la tele engorda bastante, al menos 5 kilos). Si además observas el desfile en un lateral, la impresión es todavía mayor. De perfil, apenas se ven. Ayer fui al desfile de
Jesús del Pozo (otro al que invitaría a un buen cocido). Yo no entiendo de moda (en realidad no entiendo de casi nada). De moda sólo sé si algo me gusta o si me quedaría bien. En eso sí estoy al tanto porque me paso bastantes horas del día mirándome al espejo (soy así de vanidosa). En cualquier caso lo que vi ayer en su desfile no me gustó demasiado. La ropa en cuerpo bonito siente mil veces mejor, pero lo que las modelos arrastraban ayer no eran cuerpos sino percheros. Ni rastro de curvas, ni por delante ni por detrás. Ni culos, ni caderas ni pecho. Todo andrógino. Encima, se ve que se lleva la cara pálida y los ojos muy maquillados (mejor en tonos oscuros) con lo que el resultado son mujeres que asemejan más cadáveres que personas saludables.

No sé si soy la única que lo pienso, es más, hasta tengo la sensación de que esta es la tendencia que prima y se exige. Alguien está mintiendo. Muchos son los diseñadores que dicen que no desean mujeres excesivamente delgadas pero lo cierto es que no veo yo chicas
saludables.
Desconozco el motivo de por qué triunfan determinados modelos de mujeres según las épocas. Han gustado las gordas, las pechugonas, las generosas de cadera y las delgadas. Pero ahora mismo es el turno de las anoréxicas. Y lo digo como metáfora porque no puedo yo definir quién padece esa terrible enfermedad pero una mujer que mide 1,80 no es normal que pese 50 kilos. Eso lo tiene que reconocer cualquier persona con dos dedos de frente. Y, sinceramente, para pesar eso sólo hay una explicación: comer poco, malnutrirse, no alimentarse. Se notan todos los huesos, entre las piernas de estas mujeres cabe el acueducto de Segovia y tienen el pecho propio de una preadolescente. ¿Es esto sexy? ¿Es esto saludable? ¿Esto es lo que quiere transmitir la moda? ¿Es esto real? Porque, seamos serios, excepto estas muchachas, la mayoría de las mujeres tienen pesos más saludables, más normales, más reales. Y son estas mujeres las que compran la ropa.
Nadie parece comentarlo, a nadie parece llamarle la atención. La moda parece que va por su lado. Los demás por el real, que está más en la talla 40-42.