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¿Por qué miente Karmele Marchante?

¿Por qué miente Karmele Marchante?

jueves 18 de septiembre de 2008, 14:25h
Actualizado: 23 de septiembre de 2008, 11:29h
Yo, como todo el mundo, tengo un pasado. Más o menos claro u oscuro depende de cómo se mire. Aunque me he asomado en este periódico digital como periodista disfrazada de canapera o amparada en ser periodista me he puesto a opinar de todo, durante una etapa de mi vida profesional (4 años) me dediqué a ser editora de libros. Pero no se piensen que les voy a contar mi vida (les tengo un profundo respeto). Sólo les aclaro esto para poder explicar lo siguiente. Mila Ximénez acaba de publicar una novela en Temas de Hoy (ed. Planeta) titulada Gitana, ¿tú me quieres? y Karmele Marchante, aprovechando la coyuntura, ha declarado públicamente que Mila utilizó un negro para escribir el primer libro, Perdón si no hablo de mí (ed. Espejo de Tinta).
Casualmente yo era la directora editorial de Espejo de Tinta en esa época y por tanto, editora de Mila Ximénez. Karmele Marchante comentó el otro día en La Noria que la idea de hacer el libro había surgido en una comida. Primera falsedad. La idea de contratar a Mila la tuve yo. La llamé por teléfono, quedamos y le propuse que escribiera sus memorias. Aceptó de inmediato. Mila siempre ha reconocido que escribir le encanta pero también le agota. Tiene, como le pasa a la mayoría de las personas que escriben, momentos de crisis en los que desean pasar de todo. Los editores funcionamos muchas veces como psicólogos y es nuestro deber seguir convenciendo al autor de que lo que hace está bien hecho. Eso sí, siempre sin mentirle y dándole pautas de cómo se pueden mejorar las cosas. Como todos los autores que he llevado como editora, con Mila no hice ninguna excepción y trabajé con ella desde el minuto cero. Y cuando digo trabajé con ella me refiero a que folio que ella escribía, folio que miraba, corregía, editaba, comentaba con ella. Por eso me extraña, y mucho, que Karmele hable de una supuesta correctora. La única correctora que hubo fui yo, y de haber habido otra, yo como editora, lo hubiera sabido.

Puede ser que un autor engañe a un editor y utilice un negro. Pero no es el caso, el trabajo con Mila fue codo con codo y además es que ella escribe exactamente igual que habla. Me parece difícil, por no decir imposible, que me hubiera engañado de esa manera y que la supuesta negra hubiera sido tan lista, tan espabilada y tan adivina de copiar el estilo verbal de Mila.

Segunda falsedad: en el programa La Noria Karmele habla constantemente de Ángela Portero, como si ella fuera responsable de la edición del libro. Ángela era accionista en aquel momento de la editorial pero nunca se inmiscuyó en la gestión de la marcha diaria de la editorial, ni de la contratación de libros, ni mucho menos de su edición. Que Ángela y Mila mantengan una relación de amistad no es sinónimo de que la primera se convirtiera en la editora de la segunda.

Que Karmele acuse a Mila Ximénez de tener un negro me repercute a mí directamente como editora por eso quiero decirle desde aquí que no sólo está mintiendo sino que además me está acusando a mí también de no haber hecho bien mi trabajo.

Supongo que Karmele tendrá razones que desconozco para sacar estas falsas acusaciones, además cuatro años más tarde de lo que supuestamente sucedieron. En cualquier caso creo yo que debería tener un poco más de cuidado al levantar estos falsos testimonios que pueden minusvalorar y mucho su reputación como periodista. Desde luego para mí ha perdido toda credibilidad.

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