Un puñado de estados decidirán de nuevo quién es el ganador de la batalla hacia la Casa Blanca
sábado 20 de septiembre de 2008, 17:51h
Actualizado: 22 de septiembre de 2008, 04:34h
Los candidatos a la Casa Blanca han gastado cientos de millones de dólares en propaganda por el país, pero se lo podían haber ahorrado: la batalla estará ceñida a solo un puñado de estados, básicamente los mismos que hace cuatro años.
Así lo señalan las encuestas, que indican unos resultados muy ajustados entre los candidatos en una docena de estados, conocidos como los "bisagra" y entre los que se encuentran, como en las últimas dos elecciones, el "triángulo maldito" de Ohio, Pensilvania y Florida.
A ellos se les suman tres estados del Oeste -Colorado, Nevada y Nuevo México-, y tres del norte -Michigan y, en menor medida, Wisconsin y Minesota-, además de Nuevo Hampshire y Virginia, en el este, y Misuri, en el centro.
El mapa electoral y las inclinaciones de cada estado son importantes por el peculiar sistema electoral estadounidense, que adjudica una serie de votos electorales a cada estado, según su tamaño y población.
Salvo contadas excepciones, el ganador en cada uno se lleva la totalidad de los votos del estado y para lograr la presidencia son necesarios al menos 270.
Este año, los candidatos partían con la idea de ampliar los estados "bisagra" y tratar de erosionar el apoyo a su rival en diversos estados tradicionalmente demócratas o republicanos.
El candidato republicano, John McCain, aspiraba a competir contra el demócrata, Barack Obama, en California, y el senador por Illinois pretendía disputar la hegemonía republicana en Georgia, por ejemplo.
Esas aspiraciones se han quedado en poco más que eso. Obama suspendió su publicidad recientemente en Georgia y los analistas consideran que acabará haciendo lo mismo en Carolina del Norte.
Según el analista Larry Sabato, de la Universidad de Virginia, en la actualidad McCain tiene de su lado, con un margen más o menos sólido, 227 votos electorales, frente a los 212 de Obama.
"Tras gastos de cientos de millones de dólares, todos los polémicos acontecimientos de los últimos cuatro años y una campaña maratoniana de dos años, es posible que el mapa electoral no se vea alterado radicalmente", sostuvo el analista en su informe "Crystal Ball".
Según explicó Sabato, "estamos bastante seguros de que al menos 42 estados se inclinarán por el mismo partido que eligieron en 2004, y no nos sorprendería si ese número supera los 45" del total de 50 en Estados Unidos.
Los expertos consideraron que, dadas las tendencias que se detectan en las encuestas, es previsible por el momento que McCain se haga con Misuri y Carolina del Norte, Indiana y Florida.
Por ahora, Obama parece encarado a acabarse llevando Minesota, Iowa, Nuevo México y Wisconsin. Lo cual deja siete estados, a juicio de Sabato, como las auténticas "bisagras": Colorado, Michigan, Nuevo Hampshire, Nevada, Ohio, Pensilvania y Virginia, que suman 89 votos electorales.
Obama ha pasado los últimos días en Colorado y Nevada, dos estados clave en su estrategia. Ambos respaldaron al presidente George W. Bush en 2004 por un escaso margen, pero en particular Colorado se ha incluido gradualmente hacia los demócratas en los últimos años, arrastrado por su importante comunidad latina y el crecimiento de su población de clase media alta urbana.
Según publicó el analista Stuart Rothemberg en la página de análisis político "RealClearPolitics.com", Colorado "es uno de loe estados clave, y parece que es el mejor indicador de hacia dónde se acabará inclinando la nación".
Si Obama vence en este estado y Nevada o Nuevo México, le quedaría difícil a McCain lograr la suma de votos electorales necesarios, aunque no imposible.
Del mismo modo, para McCain es muy importante no perder estados como Virginia, tradicionalmente republicano pero donde su ventaja es mínima, y capturar otros que en el pasado se inclinaron hacia los demócratas, como Michigan o Nueva Hampshire.
En su propia categoría figura Ohio. Fue el estado que dio la victoria a Bush en 2004, por poco más de 100.000 votos. Algunas encuestas dan como favorito a McCain, otras a Obama.
"Es más que posible que, por segunda vez consecutiva, este estado sea el que acabe eligiendo al próximo presidente", según Sabato, que consideró que "nadie va a poner a Ohio en la columna de ningún candidato hasta que no se vea".