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¡Agua vaaa!

¡Agua vaaa!

viernes 13 de junio de 2008, 20:37h
Actualizado: 16 de junio de 2008, 19:59h
TITO B. DIAGONAL
Barcelonés de alta cuna y más alto standing financiero, muy apreciado en anteriores etapas de este diario, vuelve a ilustrarnos sobre los entresijos de las clases pudientes.
Eso de que nunca llueve a gusto de todos, a lo mejor, en este caso, acaba resultando cierto. Lo que yo os diga, amadísimos, globalizados, megaletileonorisofiados y antoneados niños y niñas que me leéis hoy, trece de junio del Año del Señor dos mil y ocho, festividad de San Antonio de Padua, que tantos devotos tiene en nuestra España, Patria Común e Indivisible de Todos los Españoles. Una vida ejemplar la del modesto fraile franciscano, nacido en Lisboa, pero que vio transcurrir gran parte de su ejemplar y ejemplarizante existencia en Italia, en Padova (Padua), ciudad natal, por cierto, del malogrado pero recordado y grandísimo tenor Luciano Pavarotti. Un alma pura la de San Antonio. Hasta tal punto que se abrazaba fervorosamente –y sin ser reprobado penalmente por ello-- a la inocente imagen del Niño Jesús, lo que le sumía en místicos y dulces arrebatos. Espirituales, que se sepa. Y tal día como el de hoy, a las 21:00 horas (las 19:00 UTC), con las torres de la Basílica del Pilar en lontananza, se inaugura la Expo Zaragoza 2008. SS.MM. los Reyes de España abrirán los fastos de esta muestra dedicada al agua y a su consumo y al desarrollo sostenible, que tendrá sus puertas abiertas hasta el 15 de septiembre, Dios mediante. Sí, pequeñines/as míos/as, el agua, el líquido elemento es un bien escaso. Y para saberlo no hace falta irse al Sáhara, al lejanísimo desierto del Gobi, al de Atacama (entre Perú y Chile y que sigue siendo territorio en disputa) o a la Barcelona de hace apenas dos meses y una semana. Basta con preguntarle a un zaragozano de Los Monegros lo que es y representa el agua, y os dirá que cuesta un huevo de la cara y la yema del otro el abastecerse. ¡Y eso que a tiro de piedra, como aquel que dice, discurren las aguas –bastante embarradas, hay que decir—del Ebro, el río más largo y caudaloso de la Península a la que da nombre!. No seré yo quien niegue la importancia capital del agua. Nada más lejos de mi intención. Esa combinación de dos átomos de hidrógeno y un átomo de oxígeno es un elemento de importancia capital para la Naturaleza. Gracias al agua, los pobres más míseros y las clases bajas del mundo mundial se lavan –bien es cierto que no con la frecuencia necesaria para dejar de ofender a educadas pituitarias--. Gracias al líquido elemento, nuestros jardines, parques y rosaledas, amén del impecable césped de los mejores campos de golf, están restallantes de verdor. El agua, convenientemente congelada, es el complemento perfecto para nuestros long drinks, bien sean cubalibres, gin tonics, whisky sours, mojitos o planter’s punch. O sea, que la importancia del agua en nuestra vida está fuera de toda discusión. Como importante ha sido el agua para Juan Alberto Belloch, alcalde de Zaragoza y motor de su Expo 2008. El que fuera biministro en el último Gobierno de Felipe González, ocupando simultáneamente las carteras de Justicia e Interior (o sea, el encargado de la Ley y el Orden) está que se sale (casi como el río Ebro que, a su paso por la capital aragonesa, como consecuencia de las últimas y fuertes lluvias, ha retrasado muchísimo las obras de la Expo, aunque si el tema de la Expo es el agua, lo normal es que la haya hasta en los viales del recinto, ¿no?). Y tiene buenos motivos para ello. Ha puesto a Zaragoza en el mapa. Ya sé que hay muchos que dirán que la Expo es un parque temático más, una especie de Water Disney, y que las empresas de construcción se han forrado levantando pabellones. Bueno, ¿y qué? Alguien tiene que salir ganando con ello, ¿no? Y dado que no habrá grandes negocios con la imagen de Fluvi, la mascota del evento, que parece diseñada por un colectivo de psicólogos infantiles con ganas de tener clientela entre los niños afectados por el muñequito… Un engendro más que viene a sumarse al museo de los horrores icónicos de dos o tres generaciones de españoles. A saber: Naranjito (1981, Mundiales de Fútbol en España), Curro (1992, Expo de Sevilla) y Cobi (1992, JJ.OO. de Barcelona). Como que no hay tres sin cuatro, amadísimos/as de mi paterno y comprensivo corazón. Que sea un éxito la Expo del Agua… Y, recogiendo el deseo de mis fieles aunque díscolos Carballeira Brothers, que en Logroño –aguas arriba del Ebro—a ver si se animan y, para este otoño, organizan la Expo del Vino. Sólo para adultos, claro.
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