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Las miradas

sábado 16 de mayo de 2020, 10:03h

Nuevo fin de semana, y esta vez, parece que pasado por agua...

Y si creían que íbamos a pasar de fase atendiendo a criterios exclusivamente sanitarios, estaban muy equivocados... No sabemos muy bien por qué, porque las razones no son muy convincentes. Y más, cuando los “expertos” reconocen “que Madrid ha hecho muy bien el trabajo” pero que hay “numerosos casos no detectados”. Que si no están detectados ¿Cómo los han podido detectar...? No sé, oyendo los argumentos, en como quedarte en el 4’9, casi aprobado pero suspenso en COVID-19. En fin, la realidad es que nuestra desescalada está estancada en la Fase 0. Ni centros comerciales, ni terrazas, ni visitas, ni desplazamientos... Empezamos a soñar con La Tercera Fase como una auténtica Odisea en el Espacio.

Y después de estos dos meses, parece que nos hemos acostumbrado a vivir en el “universo mascarilla”. Sin duda alguna, el complemento de moda. Aunque aún no son capaces de decirnos si son obligatorias o no lo son. Pero bueno, nosotros ya las hemos incorporado a nuestro día a día, estén o no homologadas. Sean buenas o de las que han repartido y parece que son de adorno. Ya sean caseras, o de un uso o de múltiples. Y la verdad, es que vas por la calle y ves todo el repertorio. Y esto es una muestra más de que a todo se acostumbra uno. Ahora es más probable que nos dejemos el móvil en casa que dejarnos la mascarilla. Lo que antes nos impresionaba ahora lo vemos tan normal.

Y el que tengamos que usar mascarilla, supone que estamos ante una nueva manera de comunicarnos. Con la mirada. Ahora con media cara tapada, lo único que tenemos al descubierto son los ojos. Aunque una mirada es mucho más que unos ojos. En tiempo de coronavirus al sonreír, saludar, hablar, despedirnos, la protagonista será nuestra mirada.

Y puede que antes no hubiéramos sido conscientes de la importancia de las miradas. Pero sin duda, pueden decir más que las palabras. Esa magia de un cruce de miradas...

No sé muy bien por qué pero siempre he desconfiado de quien te habla sin mirarte, me hace pensar que esconde algo, no sé el qué, pero no me gusta. Muchas veces cuando hablamos, no somos capaces de expresarnos o de que nos entiendan. O queremos decir tantas cosas que no sabemos por dónde empezar. O simplemente no tenemos nada que decir. Y sin embargo, sólo una mirada es capaz de comunicar sin necesidad de subtítulos.

Es verdad, que vamos o al menos íbamos con tanta prisa y tan a lo nuestro, que no nos parábamos a interpretar o a darle importancia a las miradas. Pero siempre he creído y creo, que son capaces de transmitir más sentimientos y emociones que las palabras. De hecho, estos días, que ya se nos van haciendo eternos, en los que no visitamos, ni besamos, ni abrazamos a los que queremos, necesitamos hacer videollamadas precisamente para eso, no sólo para vernos, sino para mirarnos. Para preguntar “cómo estás” y poder ver cómo te sientes. Porque las miradas nos delatan. Nos dicen cuando estamos alegres, tristes, enamorados, felices enfadados, preocupados, cansados... Muchas veces es simplemente mirar queriendo ver. Y quizás ahora es un buen momento para hacerlo.

Por eso cuando esto, pase que pasará... Recordaremos que hubo un virus que nos cambió la forma de comunicarnos. Nos privó de los besos, de los abrazos, de las sonrisas. Nos tapó la cara para camuflarnos y amedrentarnos, pero nosotros siempre supimos que era para protegernos. Y en ese momento descubrimos una nueva forma de sonreír, de saludar, de abrazar, de besar, de expresar... Entre los rostros llenos de mascarillas Descubrimos las miradas. Y fue entonces, cuando fuimos conscientes de que podíamos mirar a los ojos y ver por dentro.

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