Me imagino a la pareja Pedro y Begoña bailando amartelados, pupila clavada en pupila, mientras en el salón de palacio suena aquella famosa canción de Mina, "Parole, parole"... Y mientras el gallardo varón susurra al oído de su partenaire: "Bego, Bego, todo es mentira; la fachosfera, encabezada por Feijóo y Abascal, quiere echar sobre mis hombros el bulo de que no digo la verdad ni por equivocación. Pero a mí solo me importas tú. Mientras tú me creas, el mundo puede decir lo que quiera que a mí nada me afecta".
Y, puestos ya a imaginar, escuchamos también, al mismo tiempo, la voz de Koldo que susurra por megafonía, casi al ritmo de una jota navarra, solo parte de las incontables mentiras que el presidente de todo -por mandato personal o por interpuestos-, ha ido soltando a lo largo de estos años. Hay verdaderas colecciones de afirmaciones y contraafirmaciones soltadas por el huésped de Moncloa con absoluto desparpajo, como si siempre hubiera dicho lo mismo, y negando la verdad que incomode en cada momento histórico (¿hay algo en él que no tenga ese carácter, el de histórico, o el de mentira?), atribuyéndosela a la fachosfera y a su habilidad para manejar la inteligencia artificial (IA), del modo que más daño pueda hacerle. Pero él, impertérrito, ajeno, con una ligera sonrisa de desprecio, niega siempre la mayor y, en el peor de los casos, atribuye la afirmación más reciente a un simple "cambio de criterio".
Si ustedes quieren, podemos jugar a ver si todas estas afirmaciones fueron, o no, hechas en su momento por Pedro. Y no hace falta que nos remitamos a 2018 y años sucesivos sino, simplemente, a las afirmaciones lanzadas del verano 2025 hasta la fecha:
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"¿Aldama? No conozco a ese señor".
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"Mi suegro no me ayudó para nada financiando mis viajes por las agrupaciones del partido en toda España para aspirar a ganar en su momento las primarias".
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"No sé, no recuerdo, no me consta... ¡Hay que ver qué bien sorteé las preguntas inocentes de la oposición en mi segunda comparecencia en el Senado en lo que va de legislatura. Estos chicos no entienden que yo no puedo estar cada mes allí, por mucho que lo dicte el reglamento de la Cámara Alta porque ésta nunca pensó que algún día pudiera tener una figura internacional de mi talla al frente de la presidencia del Gobierno... ¡Pobres!"
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"Otra vez la oposición y la prensa canalla empeñada en que responda si mi hermano David estuvo, o no, escondido durante un tiempo en la Moncloa. Estos piensan que soy tonto y que voy a decírselo con toda candidez... No, señores, no me consta".
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"La actividad de mi esposa, Bego, ha sido, es y será siempre absolutamente legal. Su capacidad gestora está muy por encima de lo que quieren hacer creer todos los enemigos de mi persona. Sus contrataciones han sido más que merecidas, y ya le gustaría a la Complutense o a cualquier otra universidad pública o privada de España, encontrar una mujer de su nivel intelectual y de su eficiencia y eficacia en la gestión y consecución de fondos europeos".
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"¿De quién depende la Fiscalía General del Estado...? Por eso mismo la persona que va a sustituir al leal Álvaro García Ortiz será una fiscal del Supremo ascendida por éste por su defensa del 'solo sí es sí', y también de más que absoluta lealtad a mi persona: Se llama Teresa Peramato, pertenece a la Unión Progresista de Fiscales (UPF), como sus predecesores García Ortiz o Dolores Delgado".
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"Este Gobierno está siempre con la verdad..."
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"Koldo, Ábalos, Cerdán... No me importa reconocer que siempre hay manzanas podridas en un cesto tan grande como el de mi partido".
El día que convoque nuevas elecciones tendremos que poner su anuncio en cuarentena porque lo mismo unas horas después dice eso de "¡pío, pío que yo no he sido!". Está claro, señor presidente, que a usted no hay quien lo calle, ni siquiera debajo del agua. Pasará, sin duda, a la historia de este país -que ya sabemos que es uno de los asuntos que le quita el sueño-, como uno de los mentirosos mayores del reino a lo largo de nuestra historia. Pero usted -erre que erre-, sigue proclamando que su Gobierno está siempre con la verdad... Será para dibujarla una vez más y que nadie le quite la medalla de oro en esa disciplina... Tenemos, pues, que volver al principio, a esa "Parole, parole" de Mina para decirle al oído eso de que "No cambias nunca, / No cambias nunca...".