Piratas no, gángsteres
jueves 24 de abril de 2008, 18:08h
Actualizado: 28 de abril de 2008, 06:25h
Veintidós atuneros españoles faenan hoy en esa zona próxima a Somalia donde el pesquero vasco Playa de Bakio, con 26 tripulantes a bordo, fue atacado con lanzagranadas y secuestrado por unos individuos a las que todos los medios califican como piratas. La voz pirata a la que el romanticismo del poeta británico Byron y de nuestro Espronceda inyectó una absurda aura positiva debería ser sustituida, en este y en similares casos, por la voz que corresponde al sujeto que atraca un barco: secuestrador, o sea, en este caso, gángster del Índico. ¿Cómo faenan nuestros atuneros en esas aguas marinas?: faenan con un comprensible terror. A veces incluso huyen en cuanto avistan cualquier otro barco pesquero. El último pesquero español, el Albacora Cuatro, secuestrado frente a Somalia lo fue hace ya 8 años, en el año 2000. ¿Qué puede hacer el Gobierno español por la protección de quienes trabajan tan duramente a tantas millas de nuestro país? Obviamente, sólo la alianza internacional puede coordinar recursos para hacer frente a gángsteres de los que no hay que olvidar que, como los terroristas, actúan con la conciencia limpia de quien incluso ejecuta un noble servicio a su patria. Recientemente, el escritor y catedrático de latín Jaime Siles me contó que el verso Con cien cañones por banda, de la Canción del pirata, de Espronceda, este poeta lo forjó saqueando el verso Con once heridas mortales, del Duque de Rivas. Así se explica que Espronceda, un sabio secuestrador de versos, idealizara el gangsterismo de los piratas.