El presidente de EEUU, Donald Trump, asegura que Irán ha accedido a permitir el paso de 20 buques petroleros a través del estrecho de Ormuz a partir de este lunes.
Según Trump, este movimiento responde a un "regalo" y una "señal de respeto" hacia EEUU, lo que interpretó como un indicio de que las negociaciones para un acuerdo integral avanzan de forma positiva y podrían culminar muy pronto.
A pesar del optimismo mostrado por el republicano, la realidad operativa sobre el terreno sigue marcada por una escalada bélica sin precedentes. Trump ha decidido posponer hasta el 6 de abril el ultimátum definitivo para que Irán desbloquee totalmente el estrecho de Ormuz.
De no cumplirse esta exigencia, el presidente mantiene la amenaza de destruir las centrales eléctricas del país persa. Esta dualidad entre la retórica negociadora y la presión militar directa define la estrategia de la Casa Blanca al entrar el conflicto en su segundo mes de duración.
Planes de incursión terrestre
La tensión ha aumentado significativamente tras el anuncio del Comando Central de Estados Unidos (Centcom) sobre el despliegue del buque de ataque anfibio USS Tripoli. Esta unidad aporta 3.500 efectivos adicionales, además de aeronaves de combate y unidades tácticas, elevando la presencia militar estadounidense en la región a un total de 50.000 efectivos. Filtraciones al Pentágono publicadas por medios estadounidenses sugieren que Washington ya ultima los preparativos para una incursión terrestre, contradiciendo la versión diplomática oficial.
Desde Teherán, el presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, denunciaba ayer domingo que Estados Unidos mantiene una doble cara: habla de paz en público mientras planea un ataque "en secreto". Qalibaf advirtió que las fuerzas iraníes están "esperando" la llegada de los soldados estadounidenses, subrayando que la República Islámica no se dejará intimidar por el refuerzo de tropas en el Golfo. El clima de desconfianza es absoluto, mientras las encuestas en EEUU reflejan que más de la mitad de la población se opone a una invasión por tierra.
La estrategia de tomar el petróleo y la isla de Jark
En una entrevista concedida al diario 'Financial Times', Trump revela que su opción preferida en este conflicto sería "tomar el control del petróleo" de Irán. El mandatario ha dejado abierta la posibilidad de que las fuerzas estadounidenses se apoderen de la isla de Jark, el punto neurálgico que concentra la mayor parte de las exportaciones de crudo iraní. Trump comparó esta posible maniobra con la actuación de EEUU en Venezuela a principios de año, donde la captura de Nicolás Maduro permitió a EEUU influir decisivamente en el sector petrolero del país sudamericano.
El control de la isla de Jark tendría un impacto devastador en la economía iraní y provocaría una sacudida inmediata en el mercado energético global. No obstante, el presidente reconoció que una operación de tal envergadura implicaría una presencia militar prolongada sobre el terreno, un escenario que genera un fuerte rechazo social en su país.
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