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'Mayores activos': Letra de médico

'Mayores activos': Letra de médico

martes 18 de julio de 2017, 08:27h

¿Cómo nos enfermamos? ¿Por qué nos enfermamos? ¿Para qué nos enfermamos? Estas preguntas atraviesan cada uno de los textos de este delicioso libro “Letra de médico” y para responderlas, Carlos Presman apela a la ciencia, pero también a la literatura y a su propia biografía. Cuando confiesa que depositó su tesis doctoral como una ofrenda sobre la tumba de su padre, nos está haciendo partícipes de un legado: la medicina es el arte de cuidar.

Y como no es posible pedir una tomografía de la preocupación, un electroencefalograma de la tristeza, un análisis del desamparo, hay que recurrir al lenguaje, recuperarlo como herramienta esencial de la relación entre médicos y pacientes. Al fin y al cabo es la palabra, con su enorme potencial de causar daño o alivio, la única capaz de introducirse en la intimidad del enfermo. Presman nos recuerda que cada consulta, más que una historia clínica, es una novela personal y única; que las crisis enferman tanto como los virus y las bacterias; que un abrazo puede ser el mejor de los calmantes. Y desde el prólogo mismo advierte que la diferencia entre Dios y los médicos es que Dios no se cree médico.

¿Se puede celebrar misa sin creer en Dios? ¿Se puede ejercer la medicina sin creer en la ciencia? ¿Dios es causa y curación de las enfermedades? ¿Por qué los médicos se creen dioses? ¿Qué sentido tiene la enfermedad si nos vamos a morir? Estos interrogantes reaparecen con fuerza en 'Letra de médico'. Y el doctor Carlos Presman intenta responderlos con relatos que operan como un bisturí.

Tras más de treinta años de ejercicio profesional, el autor está convencido de que la atención no puede prescindir del lenguaje, del tiempo junto al paciente y de que la preocupación por la salud debe estar sostenida por un elemento esencial: “la equidad entre los individuos”. Puesto a utilizar su biografía, narra el proceso clínico que derivó en la muerte de su madre, el que sufrió como hijo y asistió como médico, y vuelve a recurrir al humor, mordaz, intransigente, para continuar el utópico camino hacia la humanización de la medicina.

La segunda parte está cargada de interrogantes sobre la enfermedad y los enfermos, cuyos matices anidan en las historias clínicas que tuvieron a su autor como protagonista, pero que requieren del lector para continuar encontrando respuestas.

Mi amigo, Carlos Presman, nació en Córdoba en 1961. Doctor en Medicina. Docente de la UNC en el área de Clínica Médica del Hospital Nacional de Clínicas. Sus libros Letra de médico, tomos I y II (Raíz de Dos) son utilizados como texto de consulta en Universidades Nacionales y en la Universidad de San Pablo, Brasil. El autor se confiesa aficionado al humor, las caminatas, la bicicleta de montaña y la pesca de truchas en las sierras de Córdoba

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