Tras dos días consecutivos de vertiginosas alzas y el regreso de cierto optimismo a los mercados, las principales bolsas del mundo volvieron a derrumbarse, ante el temor de una inminente y duradera recesión en Estados Unidos y en Europa.
La Bolsa de Nueva York, principal plaza financiera del mundo, tuvo la segunda de las peores caídas de su historia al desplomarse un 7,87%, mientras que en Buenos Aires, el Merval sufrió su mayor derrumbe de los últimos diez años y cerró 12,14% abajo (ver aparte).
Pese a la nueva ola de pesimismo que invadió los mercados, el presidente norteamericano, George W. Bush, y el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, aseguraron que Estados Unidos saldrá de la actual crisis "con renovado vigor" y "mejor que nunca". Fue su enésimo intento de calmar a los mercados, sacudidos por una gravísima crisis de confianza.
Pero los inversores parecieron ignorar las palabras de Bush y de Bernanke. En la estela de Wall Street, las bolsas de América latina se derrumbaron y cerraron con caídas récord: San Pablo tuvo que suspender las operaciones durante 30 minutos después de sufrir un derrumbe de casi 14% (finalmente cerró con una baja del 11,39%, la peor desde septiembre de 1998); Lima perdió casi un 7,86% y México, un 4,99%.
Las principales bolsas europeas también cerraron en baja: Francfort cayó un 6,49%; Londres, un 7,16%, y París, un 6,82%.
Los temores de que la crisis financiera derive en una recesión en todo el mundo crecieron a pasos agigantados ayer, cuando la Reserva Federal de Estados Unidos publicó un informe que sostiene que "la actividad económica se debilitó en septiembre en todas las regiones [del país]".
"Los gastos de consumo se redujeron en la mayoría de las regiones, con bajas constatadas en el comercio minorista, las ventas de automóviles y el turismo", agregó la Reserva Federal en su sombrío informe, que se publicó un día después de que los organismos de estadísticas de Alemania y de Francia, principales motores de la economía europea, dejaran entrever una inminente recesión en el Viejo Continente.
La presidenta de la Reserva Federal de San Francisco, Janet Yellen, interpretó el informe con dureza y probablemente en sintonía con los inversores internacionales. "Esencialmente no hay ningún crecimiento [y] el crecimiento en el cuarto trimestre parece ser aún más débil, con una probable contracción", afirmó.
En este complicado contexto, los jefes de Estado y de gobierno de la Unión Europea (UE) iniciaron ayer una cumbre de dos días para adoptar medidas conjuntas para enfrentar la crisis (ver Pág. 4).
Además, los líderes del Grupo de los Ocho (G-8) reafirmaron ayer su unidad ante el derrumbe financiero y pidieron una "cumbre mundial" a corto plazo para frenar la debacle.
"Estamos seguros de que, trabajando de manera conjunta, cumpliremos con nuestros objetivos y devolveremos la estabilidad y prosperidad a nuestras economías", dijeron.
Los dirigentes de los siete países más desarrollados (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Italia, Japón) y Rusia están unidos en "su compromiso de resolver la crisis actual", afirmaron.
En tanto, las máximas autoridades de Estados Unidos reconocieron que los próximos meses van a ser "difíciles" en el plano económico. Pero aún se resisten a mencionar abiertamente la temida palabra recesión. "Hemos tomado medidas extraordinarias, porque éstas son circunstancias extraordinarias", dijo Bush. "Soy realista sobre lo dura que es la situación. Soy optimista porque vamos a superarla", afirmó.
La recuperación de la economía estadounidense no va a llegar "enseguida", advirtió Bernanke, presidente de la Reserva Federal.
La situación amenaza con volverse de extrema gravedad porque no son pocos los que temen una recesión de ambos lados del Atlántico, con consecuencias impredecibles para el funcionamiento de la economía global.
"Debemos prepararnos para una desaceleración del crecimiento en Alemania. Pero estoy convencida de que no será duradera", dijo la canciller Angela Merkel.
La economía italiana se estancará en el tercer trimestre, debido a la contracción del consumo y una reducción de las inversiones, estimó por su parte el banco central italiano.
Y en una cumbre con sus pares de la India y Sudáfrica, en Nueva Delhi, el presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, advirtió que la crisis podría afectar a las economías de los países en desarrollo "si hay una recesión en la UE y en Estados Unidos".
Mientras tanto, varios gobiernos anunciaron nuevas medidas para contener la tormenta financiera. Los países de la UE ya han comprometido más de 2,4 billones de dólares a luchar contra la crisis mediante la compra de acciones bancarias y el otorgamiento de garantías de crédito para mantener el flujo crediticio en los mercados.
Estados Unidos tiene un plan de rescate de 700.000 millones de dólares y el gobierno anunció anteayer que destinará 250.000 millones de esa suma a la compra de acciones en los principales bancos del país.