"No podemos dejar que Venezuela se convierta en una potencia militar. Deberíamos actuar en el sentido de disuadirla para evitar el desequilibrio militar en el continente", afirmó el político, líder del derechista PFL (Partido del Frente Liberal).
Según Sarney, la carrera armamentista de Venezuela obligará a Brasil a entrar por el mismo sendero, "lo cual es muy malo".
El ex mandatario elogió al presidente socialista Luiz Inácio Lula da Silva, un rival político, a la vez que cuestionó una propuesta de modificar la Constitución Nacional para permitir la posibilidad de que un presidente pueda ser reelegido para un tercer mandato consecutivo.
"La democracia aquí vino para quedarse, no hay espacio para hablar de una cosa de esas", afirmó.
"Brasil no tiene paralelo con nadie", replicó cuando fue consultado acerca de supuestas analogías entre Lula y Chávez.
Respecto a las relaciones de Brasil con Bolivia y Venezuela, el político opinó que su país debe rehuir "de las tentaciones de hegemonía" dentro del continente.
"Venezuela es un caso aparte porque es un populismo militar. Es una vuelta a los años 50", sostuvo.
Lula, por el contrario "es un hombre sensato", dijo.
"Nosotros no tenemos populismo, lo que nosotros tenemos es un liderazgo fuerte y popular que no es populista", dijo.
Brasil "tuvo la suerte" de que asumiera la presidencia un sindicalista, "un obrero cuya mentalidad no era ideológica sino de resultados", lo que ha dejado al país "inmune al problema del populismo", sostuvo.
Sarney, de 77 años lleva 20 como senador y ahora propone en el Congreso una reforma para establecer en Brasil un régimen parlamentario al estilo europeo, con presidente y primer ministro.