OPINIÓN//Victor GIJÓN
Antes, durante y después de Diego
viernes 23 de febrero de 2007, 21:36h
Actualizado: 19 de septiembre de 2007, 18:32h
El PP lleva cuatro años sin ocuparse de la industria, del empleo, de la sanidad y de los servicios sociales, todas esas cosas que, según el candidato Ignacio Diego, van a ser su norte y su alfa si los cántabros les dan su voto par formar Gobierno.
De momento y hasta que llegue la cita con las urnas el PP sigue en los mismo: críticas, chascarrillos y descalificaciones del contrario más en lo personal que en lo político. Ninguna propuesta, ni una palabra sobre como piensan “ocuparse” de la industria, del empleo, de la sanidad y de los servicios sociales.
Pero el PP tiene pasado. El PP gobernó esta tierra, con diversas siglas y diferentes candidatos, más de 20 años y eso deja huella. Por ejemplo, y solo por referirnos a los últimos años, dejó un parque tecnológico sin empresas con burra e información privilegiada para que sus amigos hicieran negocio con el ladrillo.
Dejó el empleo con una tasa de paro del 9% y ahora está en el 6%. Dejó la sanidad con un acuerdo con los sindicatos sin cumplir, origen de la actual huelga, con la atención primaria bajo mínimos y la financiación del nuevo Valdecilla en el aire. Dejó deudas millonarias a organizaciones dedicadas a los servicios sociales, que casi las hacen desaparecer... Dejó el pufo del ‘Prestige’ y algunas otras cosas más.
Si Diego quiere que los ciudadanos crean sus promesas de hoy debería empezar por hacer autocrítica del ayer. Por ejemplo, sobre el hecho de que un gobierno municipal de su partido, el de Santander, no haya construido ni una sola vivienda protegida en los últimos ocho años. Pero a Diego le parece más importante, más sustancial y políticamente más trascendente el criticar los gastos en revistas de información institucional o la presencia del presidente del Gobierno en los platós de televisión.
Es coger el rábano por las hojas. Al Gobierno actual los ciudadanos no le van a votar o dejar de votar ni por la propaganda --la prueba la tiene en su propia experiencia: en las pasadas elecciones el PP llenó la ciudad de ‘jaimas’ donde exponía maquetas y repartía lujosas revistas, pero tuvo un diputado menos y perdió la posibilidad de formar Gobierno-- ni porque Revilla de bien en la tele.
Los cántabros son algo más listos de lo que creen en el PP y a la hora de decidir el sentido de su voto tendrán en cuenta si la región va bien, que va, o, por el contrario, si se cumplieron las apocalípticas profecías de los populares, que pintaron una comunidad autónoma arrasada por el fuego divino tras el pacto contra natura de socialistas y regionalistas. Si todas sus predicciones se cumplen de la misma forma, Diego llegará a la presidencia del Gobierno de Cantabria cuando las ranas críen pelo.