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2008, el décimo año más cálido desde mediados del siglo XIX

2008, el décimo año más cálido desde mediados del siglo XIX

jueves 18 de diciembre de 2008, 23:13h
Actualizado: 23 de diciembre de 2008, 17:05h
Este año fue más frío que la media del decenio 1997-2007 como resultado del fenómeno climático La Niña que se caracteriza por temperaturas frías y perdurables de la superficie del océano Pacífico.

Pese a ser más frío que el año anterior, en 2008 se registraron temperaturas más altas de lo normal en zonas de la península Escandinava y en Europa durante el invierno. En Australia se produjo la más alta de la historia con temperaturas máximas de 35 grados por dos semanas consecutivas.

Phil Jones, director de la Unidad de investigación climática de la universidad de East Anglia, advirtió no obstante contra un exceso de optimismo. "El hecho de que el año 2008 sea más frío que los últimos siete años y que 2007 no haya batido el récord establecido en 1998 no significa que el alza de la temperatura mundial no tenga más lugar", declaró.

El Centro Nacional de Datos sobre la Nieve y el Hielo de Estados Unidos informó que las temperaturas registradas actualmente no se esperaban sino hasta dentro de 10 o 15 años. Los investigadores creen que las temperaturas de otoño fueron más elevadas debido al calor acumulado por el gran derretimiento del verano. El fenómeno conocido como amplificación ártica podría significar que el derretimiento del Artico ha llegado a un punto en el que ya no hay vuelta atrás.

En algunas regiones de Sudamérica se reportaron temperaturas extremas. Entre agosto y noviembre, una ola de calor golpeó a gran parte del territorio de Bolivia. El termómetro marcó 44 grados en Villamontes, el nivel más alto desde 1997. En septiembre, el calor en La Paz estuvo a cuatro décimas de batir un récord.

Las selvas vírgenes tropicales de Mesoamérica y de la cuenca amazónica, los manglares y los arrecifes de coral del Caribe y otras zonas tropicales, los ecosistemas de montaña de los Andes y las zonas pantanosas costeras son algunos de los ecosistemas regionales más vulnerables a los efectos del cambio climático.

La pérdida de glaciares latinoamericanos es una prueba dramática del cambio climático: la cordillera de los Andes y la Patagonia en Chile están mostrando signos de retroceso de los glaciares y reducción de las zonas cubiertas de nieve. La pérdida de glaciares en los Andes y la intrusión de agua salada por el aumento del nivel del mar afectarán a la disponibilidad de agua potable, así como a la producción agrícola y al turismo.

Otros efectos incluyen el aumento de la distribución geográfica de portadores de enfermedades infecciosas, que provoca u mayor vulnerabilidad de las personas a la malaria, el dengue, la fiebre amarilla y la peste bubónica.

El secretario General de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) Michel Jarraud señaló que el agujero en la capa de ozono alcanzó 27 millones de kilómetros cuadrados, inferior a los 29 millones de kilómetros cuadrados en 2007, pero superior a los 25 millones de kilómetros cuadrados de 2006.

Se estima que la temperatura media se elevará entre 1,8 y 4 grados centígrados en el siglo XXI. Esta variación climática provocaría lluvias más prolongadas e inundaciones, alteración de las estaciones agrícolas, huracanes, terremotos, desglaciaciones, sequías, aumento del nivel del mar, expansión de enfermedades endémicas y hambrunas.

Los 10 años más cálidos hasta ahora son: 1998, 2005, 2003, 2002, 2004, 2006, 2007, 2001, 1997 y 1995.
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