Golpe a la crisis blanca y relevo express en el Real Madrid. Como si de una reunión de amigos se tratase -así lo describió Pedja Mijatovic- Berd Schuster fue destituido el l9 de diciembre por la vía rápida y su relevo llegó a la misma velocidad. Si el entrenador alemán pensaba que acudía al Bernabéu a dar explicaciones por la frase "es imposible ganar en el Camp Nou", en su lugar se encontró con la carta de despido y con su representante negociando el finiquito a beneficio del nuevo técnico, Juande Ramos.
Juande Ramos firmó un contrato sólo hasta final de temporada, ya que el Madrid tenían en mente el nombre de un gran técnico (Mouriño, Arsene Wenger, Carlo Ancelotti) para reflotar el rumbo de la nave en la temporada 2009-2010.
Así Ramón Calderón, que había confirmado a Schuster hasta la saciedad a pesar de la mala marcha del equipo, aceptó sin pensárselo demasiado -los gritos de dimisión del Bernabéu pesan mucho- el plan B que Pedja Mijatovic tenía apalabrado desde hacía semanas en previsión de una situación de "urgencia". No en vano el representante de Juande era un habitual del Bernabéu, Ginés Carvajal, que siempre había estado vinculado al club a través de Raúl y en su día de Morientes y Casillas.

Tras despedir a Schuster a media mañana, Mijatovic salió a la palestra a las 14.30 horas junto a Miguel Ángel Arroyo, portavoz de la Junta Directiva, para dar explicaciones y presentar al nuevo entrador, que no tardó ni 10 segundos en dar un giro copernicano a las teorías 'schusterianas': "El Real Madrid tiene prestigio, entidad y categoría para no renunciar a la victoria en ningún estadio del mundo". Juande, con no poca vista, sintonizaba de inmediato con el que deberá ser su principal aliado en el vestuario, el capitán, que en la previa advertía que "con esta camiseta se sale siempre a ganar".
Sobre las razones para destituir a Bernd Schuster no abundó el director deportivo del Real Madrid, aunque estaban claras: enfrentamiento por los fichajes, palabras altisonantes con la prensa y nula conexión con el vestuario, sin obviar los malos resultados (el Barcelona estaba a 9 puntos) y el pésimo juego. Eso sí, se agradeció en reiteradas ocasiones la Liga y la Supercopa logradas por el germano. Como él, Mijatovic aclaró que Juande Ramos trabajará con total libertad y se le intentará dotar de los refuerzos precisos "para mejorar lo que hay".
Fichajes
El nuevo entrenador aseguró que se iría a todos los campos "a ganar, independientemente de si el Real Madrid es local o visitante", y apuntó que mejorando el estado anímico de los jugadores ya "habrá mucho ganado", porque la defensa ya es una de las mejores del mundo. Sobre fichajes, Juande contó con el recién llegado Huntelaar y con el respescado canterano Dani Parejo. El francés del Portsmouth Lassana Diarra también estaba entre los objetivos.
Con apenas un día de entrenamiento, Juande se estrenó en Champions en un partido intrascendente contra el Zenit de San Peterburgo de Andrey Arshavin. Los blancos tiraron de casta y, ante un Bernabéu juez, endosaron a los rusos un prometedor 3-0 antes de viajar al Camp Nou. Allí, con una alineación inédita por culpa de las bajas, el Real Madrid contuvo durante 82 minutos la marea de los Eto'o, Xavi, Henry y, especialmente, Leo Messi.

Las ausencias de Van Nistelrooy, Pepe, Neinze, Sneijder y Robben por lesión obligaron al Madrid a cerrarse y a jugar al contraataque. Tuvo el partido en sus manos con dos mano a mano de Drenthe y el canterano Palanca, pero un fallo defensivo hizo que Eto'o rompiera el partido en un córner y que Messi rematase con el 2-0 cuando los blancos buscaban el empate a la desesperada. Con todo, la era Juande Ramos empezó de forma digna y allanó el camino para una remontada blanca.