www.diariocritico.com
Annus Horribilis

Annus Horribilis

viernes 26 de diciembre de 2008, 22:18h
Actualizado: 02 de marzo de 2009, 02:35h

 Todo indica que el 2009 será, relativamente, parecido a 1930.
 Lo relativo está ligado a que tiene la ventaja que los gobiernos de todas latitudes han reaccionado inmediatamente volcando recursos al mercado para morigerar la recesión y/o depresión. La desventaja comparativa es, justamente, el inédito impacto global de la crisis.

 ¿Podemos ser optimistas? Podemos y debemos. Lo que estaba ocurriendo no era positivo ni sostenible: la pornográfica concentración de poder, la especulación delictiva, las diferencias sociales abismales y un vacío de valores que convertía al mundo en un casino donde el juego favorito terminó siendo la ruleta rusa.

 Predecir el futuro es imposible. Las proyecciones efectuadas por bancos, organismos multilaterales, calificadoras de riesgos y gurúes mediáticos, muestran que quienes han hecho de esta actividad un medio de vida, tendrán que hacer otra cosa por un largo tiempo.

 Reconstruir la credibilidad es el objetivo central de los tiempos que vienen. En el escenario mundial la primera figura es al Presidente Obama pero, como siempre, serán las potencias centrales en conjunto las que armarán el juego. Los emergentes pueden acompañar y, si lo hacen bien, integrarán el nuevo esquema de poder que surgirá en los próximos años.

 Hoy todas son preguntas sin respuestas. ¿Cuánto retrocederá el PBI mundial, cual será el valor (a un año vista) del dólar, el petróleo, los granos, el oro…? Pero la pregunta más angustiante es qué pasará con la gente. ¿Cuál será la tasa de desocupación?, ¿resistirán los fondos de pensión privados y estatales?, ¿cuál será la forma y la intensidad de la protesta social?, ¿quiénes aparecerán como voceros y representantes de esas muchas tensiones y conflictos?

 En los próximos 24 meses estos interrogantes tendrán respuesta. Guardemos los diarios de diciembre del 2008. Cuando los comparemos con los de diciembre del 2010 nos parecerá que ha pasado un siglo.

 Y de alguna manera será así. El siglo XXI comienza ahora. La caída de la Unión Soviética en 1991, los atentados a las Torres Gemelas de septiembre del 2001 y la Guerra de Irak fueron los acontecimientos que prepararon las condiciones del derrumbe global de septiembre del 2008. No sólo cambiarán las pautas de consumo e inversión, sino que también quedarán en el pasado las técnicas de mercadeo político que se habían asimilado al consumismo y las imágenes televisivas. Debemos volver a los estadistas porque también abundarán los locos que expresen el resentimiento y la frustración.

 El optimismo es la decisión de darle batalla a los problemas que se presenten desde los hombres y mujeres que acepten el desafío colectivo de gobernar y encontrar las soluciones a problemas inéditos.

 Hoy volverán a valer los partidos, las ideas, los Estados, las iglesias, siempre y cuando acepten y hagan los cambios necesarios para no acabar representándose a sí mismos como corporaciones cerradas. Sino, ganará la anarquía.

 Como siempre, la agenda global es también la de la Argentina.
 Nosotros hemos logrado vaciar de todo contenido real la Constitución, el Estado, los partidos políticos y las organizaciones intermedias.
 Si reaccionamos rápido, la experiencia ganada desde la comisión de tantos errores debería ponernos en condiciones de aportar soluciones desde nuestra región.
            El 2001 fue ayer y vivimos localmente lo que el mundo está empezando a sufrir ahora.
             Alfonsín, Menem, Cavallo, Duhalde, Lavagna, gobernadores e intendentes, sindicalistas y dirigentes agrarios  son enciclopedias de cómo sobrevivir al pánico, el desorden y la carencia de recursos.

 No cometamos el desatino de tirar por la borda la experiencia ganada.

            Si hay un momento para la Unidad Nacional, el Diálogo y el Consenso, es aquí y ahora. Podemos y debemos cambiar para mejor. La “sorpresa” de una Argentina madura y responsable es la buena noticia que podemos darnos a nosotros mismos y al mundo. Hagamos del “annus horribilis” un “tempus magnificus”.

Diego R. Guelar
Secretario de Relaciones Internacionales de PRO

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (2)    No(0)

+
0 comentarios