En estos dos años de correísmo, una de las armas predilectas contra sus adversarios ha sido el Servicio de Rentas Internas (SRI). Por ello la declaración patrimonial de quienes tengan activos valorados sobre los 100 mil dólares, no deja de despertar sospechas y temores, aparte que podría significar otro impuesto a no pocos ciudadanos. Una declaración en la que sólo cuentan los activos, no importa, por ejemplo, si haya de por medio hipotecas.
Pero tal vez los motivos reales detrás de este escenario sean otros. La declaración patrimonial será como una suerte de quién es quién en el Ecuador, quién tiene qué y quién aumentó su patrimonio de un año a otro y por cuánto. Y, por supuesto, contra quién hay que afinar la puntería.
Gracias a una curiosa “generosidad gubernamental”, por ser la primera vez los contribuyentes deberán entregar en mayo sus declaraciones del patrimonio a enero de 2008 y enero de 2009.
Hay ahora argumentos para los escépticos sobre el futuro de la propiedad privada, por cuanto el Gobierno, con sólo consultar este formidable banco de datos, podrá tomar decisiones al respecto de cualquier naturaleza.
Quienes tengan algún tropiezo con el Gobierno o con el SRI; los que aspiren a ser candidatos en una lista que no es la oficial o expresen de manera frontal sus opiniones adversas, tienen en contra suya una nueva espada punzante, afilada y lista para dar la más artera estocada.
Es sólo una suposición sombría, desde luego, aunque por desgracia desde 2006 hasta hoy son muchas las que se han vuelto realidad.