La campaña del Presidente se centra en un chantaje político: sin Chávez habrá guerra
¿De qué se trata la enmienda constitucional? Busca eliminar las barreras legales a la postulación indefinida del Presidente de la República, los gobernadores, alcaldes, diputados y legisladores estadales.
Esas barreras, comunes en la mayoría de los países democráticos del mundo, buscan fortalecer la democracia, garantizando compulsivamente la alternabilidad, evitando con esto el anquilosamiento político, el ventajismo electoral y el abuso del poder, típico de las permanencias largas, muy características de las autocracias.
Eliminar estas barreras no significa ciertamente fulminar la democracia, toda vez que una parte de ella, el proceso electoral, queda vigente y los funcionarios que pretendan favorecerse, deberán ganar elecciones en el futuro para lograr su objetivo de perpetuación. Pero la opción de reelección indefinidamente, en un país presidencialista, sin división de poderes real y donde se usan abiertamente los recursos públicos para favorecer la parcialidad en el poder, se convierte simplemente en un sistema electoral sesgado e injusto, que tiende a mantener a los funcionarios indefinidamente en el poder.
Una demostración de este sesgo es la propia convocatoria a la enmienda, la forma inadecuada con la que se redacta la pregunta, las amenazas presidenciales y la participación del arbitro electoral a favor de una parcialidad política.
Les consta que rechazo las posiciones radicales de unos y de otros. Pero esta vez, las expresiones más duras contra la redacción de la pregunta son justificadas: habla de artículos enumerados pero no explicitados que obligan a la población a votar a ciegas, califica sesgadamente a la enmienda como un aumento del poder del pueblo, cuando en realidad a los únicos a los que les amplía su poder es a quienes pueden ser reelegidos y, finalmente, indica que ahora las autoridades serán elegidas sólo por el pueblo, como si antes hubieran sido elegidos por alguien más.
La campaña del Presidente se centra en un chantaje político: sin Chávez habrá guerra. Lanzan en paralelo al colectivo La Piedrita a la calle y les permiten cualquier tipo de actos ilegales y violentos, frente a los ojos complacientes de las autoridades policiales, mientras estas se dedican a reprimir, por orden del Presidente en cadena nacional, cualquier tipo de protesta estudiantil, que califican automáticamente de violentas.
Finalmente, la decisión de usar todo el poder del gobierno en esta campana quedó manifiesta en la declaración de la Presidenta del CNE, quien también en cadena, atacó a una de las partes en pugna por que esta ejerce su legítimo derecho de denunciar elementos inconstitucionales en este proceso electoral. Estén o no en lo cierto, demandar es su derecho y responder es la obligación del TSJ y no del CNE. Pero lo más interesante es que la arbitra electoral llamó a una de las partes "hipócrita" por denunciar la inconstitucionalidad de la convocatoria de enmienda y, sin embargo, participar en el proceso. Parece olvidar la funcionaria que todos tienen el derecho de demandar inconstitucionalidad de aquello que les afecta, sin que de ninguna manera esto cercene su derecho a la participación para evitar ceder terrenos de lucha política a sus adversarios, cosa que ya hicieron desafortunadamente antes en las elecciones de AN. Interesante sería preguntarle si esta recomendando públicamente a la oposición que se abstenga, para garantizar el éxito de la otra parte.
Les pregunto: ¿creen ustedes que estas acciones afectan los resultados electorales? ¿Piensan que la sociedad es suficientemente madura como para rechazar el ventajismo y castigar a quien abusa del poder o por el contrario piensan que esto le ha sido útil para voltear la tortilla? Pues de esto hablaremos la próxima semana.
lvleon@cantv.net