Los encargados de este trabajo, sin embargo, no explicaron de qué manera la televisión afecta al futuro estado de ánimo del individuo.
Para hacer este estudio se midieron los hábitos mediáticos de más de 4.000 adolescentes y se calculó que cada hora de televisión diaria hacía aumentar el riesgo de padecer una depresión en un 8 por ciento.
Otros formatos de entretenimiento audiovisual, como ver vídeos o el uso de vídeojuegos no se reflejaron como factor vinculado a una depresión.
Los autores del estudio afirmaron que no se puede concluir de estos resultados que ver excesivamente televisión cause depresión, aunque sí quedó presente que este hábito se encontró más presente en los jóvenes que sufren esta enfermedad con los años, que en los sanos.
Los investigadores indicaron que ver muchas horas de televisión podría no ser la causa en sí misma de la depresión, aunque podría contribuir a generar este estado anímico al hacer que el individuo pase mucho tiempo delante de la pequeña pantalla en lugar de realizar otras actividades más productivas.