Bueno, parece que los peperos de la Pepería están algo mohínos desde ayer y, supongo, que hasta mañana. ZetaPé, con ocho de sus ministros/as se ha bajado al moro... Vamos, que se ha ido a Marruecos, a eso que se llama mejorar las relaciones bilaterales. Y claro, los chicos de la madrileña Génova Street no tienen a su juguete favorito para zaherirlo con sus dicterios y así poder hacer Patria.
¿Y qué ha ido a hacer Rodríguez Zapatero al reino alauita? Porque, amadísimos, globalizados, megaletileonorizados y marroquineados niños y niñas que me leéis, lo de la mejora de las relaciones bilaterales como que no cuela demasiado, la verdad. Y lo de las compras en el zoco de Marrakech pues no queda como muy elegante, porque da una impresión de turista progre con posibles que nada añade al indudable prestigio de ZetaPé y de su corte ministerial. Incluso algunos, pensando malévolamente, podrían decir que con la que está cayendo sobre el Gobierno, la mitad de él se va a hacer turismo, algo así como Tony Blair, el primer ministro de Su Graciosa Majestad Británica, que se va de vacaciones a cualquier isla privada del Caribe cuando Gordon Brown, su más que posible sucesor, se pone a moverle la silla.
En esta ocasión, pequeñines/as míos/as, digamos que ZetaPé y su alegre muchachada ministerial, como que van a vender. Sí, como lo leéis. Diga lo que diga Moraleda, el secretario de Estado de Comunicación, la expedición tiene carácter de comercial. Es más, ZetaPé, a su homólogo marroquí le ha venido a decir eso de “Bueno, bonito y barato, paisa”. Y ¿qué es lo bueno, bonito y barato? Os preguntaréis todos vosotros. Nada más y nada menos que el modelo de la España plural en su versión marroqueta. Algo así como el Marruecos de las Autonomías... Lo que yo os diga.
Porque Marruecos y España tienen un problema común (bueno, en realidad más de uno, claro: la pesca, por ejemplo, los inmigrantes subsaharianos de color...). Que es el de los saharauis. Ellos son el pato, o mejor dicho, el cordero con miel y especies, que se sirve en este banquete doble. En Marruecos, dado que el Comité de Descolonización de la ONU hace ver que presiona lo suyo, pues como que quieren solucionar el caso. Algo así como darles la autonomía. Lo que quiere decir que España, que es el país del mundo mundial que tiene más experiencia en la materia, puede jugar un papel importantísimo. Les explica de qué va lo del federalismo asimétrico et voilà, todos contentos y felices. Al menos en Rabat y en Madrid, porque dudo mucho que a los saharauis en su campamento de Tinduf, allá en la parte argelina del desierto del Sahara, les convenza la cosa.
De ahí que ZetaPé, que es un lince para estas cosas, le haya dicho a Josep Lluís Carod-Rovira que eso de venirse a Rabat en la expedición española que iba a ser que no. No fuera caso que al catalán le diera la ventolera de aconsejar a los saharauis que pidiesen la independencia... O, id ustedes/vosotros a saber, que pidiesen integrarse en Cataluña.
Naturalmente, la expedición gubernamental española ha sido recibida en Rabat con todos los honores. “Los isbanioles son como hermanos de los marroquíes”, dicen que dijo el rey Mohamed VI. El único problema es que se empeñan en tratarlos como a primos.