Los quioscos se convierten en nuevos minisupermercados
viernes 27 de febrero de 2009, 11:20h
Actualizado: 28 de febrero de 2009, 17:55h
Los quiosqueros de Madrid ya pueden empezar a vender productos de papelería e informática, además de bebidas y otros artículos de primera necesidad gracias a la nueva ordenanza reguladora de los quioscos de prensa que se aprobó este viernes en el Pleno municipal de Madrid con el apoyo de PP y PSOE y la "abstención crítica" de IU.
Tras superar el trámite de la Junta de Gobierno el pasado 22 de enero, ahora el texto modificado se ha aprobado al Pleno municipal con la autorización de venta, además de revistas y periódicos, de lotería, tabaco, refrescos, entradas para espectáculos culturales y de ocio, y libros, música y cine en formato digital.
Los quioscos podrán vender productos autorizados como entradas de actividades culturales y espectáculos, lotería a través de terminales, tabaco en máquinas expendedoras, pequeños consumibles de material telefónico, fotográfico, informático y electrónico; agua y refrescos embotellados; y libros, música y cine en soportes digitales.
En cualquier caso, no podrán incrementar la superficie que ocupan de vía pública, y cualquier elemento anexo, así como el propio quiosco, será sometido a un nuevo régimen de homologación. Además, la nueva ordenanza introducirá también cambios en el régimen de zonificación y distancias que deben guardar los quioscos entre sí y con el resto de mobiliario urbano.
Sin garantías
Ante el presidente de la Asociación de Vendedores de Prensa de Madrid, Enrique Fernández, el concejal de IU Daniel Álvarez consideró que "la crisis del sector, motivo fundamental del cambio de ordenanza, no puede ser excusa para hacer una regulación que puede perjudicar al propio sector y al pequeño comercio de barrio", y consideró que el texto "no garantiza la regulación del espacio público que tan necesario es para la ciudad".
Por su parte, el socialista Pedro Sánchez alabó la Ordenanza que, "pese a no ser del todo buena, es un buen primer paso para resolver muchos retos de los quiosqueros", un sector muy envejecido, con "poco más de 900 establecimientos en la ciudad, casi todos en la almendra central; una edad media de los propietarios de entre 45 y 50 años, y una antigüedad de los negocios de entre 20 y 30 años en el 55 por ciento de los casos".