Se acerca el 2 de julio y se continúan discutiendo pajas en la Asamblea
Constituyente en Bolivia. O temas importantes, pero para ser debatidos luego
de plantearse los puntos estructurales de lo que será la nueva constitución.
¿A nadie se le ha ocurrido comenzar por el principio... o sea, por el
artículo uno?
Que donde será la capital de Bolivia, que si la mayoría de edad será a los
16 (pero solo para votar y trabajar), que si al escudo nacional se le
cambian las hojitas de laurel por hojas de coca, entre otros. ¿En qué quedó
el debate de si el país debía ser plurinacional o multinacional o federal o
etc.? ¿Para cuando la definición de si seguiremos viviendo en un estado
social y de derecho? Por mencionar algunos temas de fondo.
Extraño lo que nunca ha existido: debates de nivel desde dentro de la
constituyente. Mucha bulla, pocas nueces y nulos resultados a 8 meses del
inicio de lo que todos los bolivianos esperamos que no termine en lo que ya
está perfilando: el peor fracaso político de la historia boliviana en
democracia.
Cero avance pero, eso si, mucha, mucha propaganda. Los grandes medios de
comunicación, de fiesta. No existen oficialistas ni opositores entre los
medios - sobre todo televisivos - a la hora de cobrarle a la gestión que
quedará, otro record histórico, como la que más fondos públicos destinó a
auto-publicitarse.
Perdemos el tiempo y se acerca del 2 de julio, fecha en que explotará una
bomba, sucederá un milagro o algo así, aquí en Bolivia.
¿Por qué digo esto? Pues el oficialismo, desde el poder ejecutivo, ha
definido que el sistema de votación de 2/3 de los votos para las decisiones
de la Asamblea Constituyente - un triunfo de la ciudadanía que nadie celebró
y que de poco han servido a la lenta y triste oposición político partidaria
de dentro de la Asamblea - solo funcionarán hasta dicha fecha fatal. El 2 de
julio viene el lobo, entramos al paraíso o, saliendo de la ironía, empieza
un proceso de resultados imprevisibles en Bolivia.
A menos que el oficialismo apueste, de una vez por todas, por la legalidad y
la viabilidad del país, y plantee una prórroga para que la Asamblea pueda
seguir sesionando, supongamos, unos 6 meses más.
Pero... ¿qué sucedería si no se cambia esa fecha fatídica?
Si al 2 de julio la Constituyente llega con la Constitución Política del
Estado terminada, pero dentro de esa constitución no hay autonomías...
¿quién duda que se armará un conflicto de proporciones mayúsculas?
O, por otro lado, si al 2 de julio la Constituyente llega con la
Constitución Política del Estado inconclusa, el oficialismo ha advertido que
incurrirá en la ilegalidad, el desconocimiento de la norma y la práctica
nada democrática de oficiar las decisiones de la Asamblea con, solamente, el
50 % +1 de los votos de dentro de la misma. La ley de convocatoria fue
clara: TODOS los artículos de la nueva constitución deberán ser aprobados
por 2/3 de los votos de la asamblea.
No hay que olvidar que este planteamiento, del 50%+1, nace luego de que el
mismo presidente festejara una ley que no lo contemplaba y que se
desarrollaran las elecciones para constituyentes en las cuales el MAS
fracasó en su intento de copar la Asamblea.
El partido en función de gobierno obtuvo el 52 % de los asambleístas,
porcentaje nada despreciable. Pero con ese porcentaje, para poder tener
resultados, debe consensuar, dialogar y realizar acuerdos con distintas
fuerzas políticas en la Asamblea o, en su defecto, debe "cooptar"
asambleístas de las mismas, cosa que no ha descartado y ya cuenta con
algunos resultados en ese afán.
Yo me pregunto, si se redacta la nueva constitución desde el desconocimiento
de la norma aplicando el rodillo ilegal del 50 %+1 ¿Aceptará la ciudadanía y
la comunidad internacional en general una constitución parida -a la fuerza-
desde el atropello y el autoritarismo? Sin lugar a dudas que no, así es que
debe dejar de interesarle al oficialismo el continuar sosteniendo dicha
falacia. Se lo ha demostrado la ciudadanía en movilizaciones
multitudinarias, las más multitudinarias de la historia de Bolivia
-concentraciones que superan el millón de personas-: ¿Cambios? SI, pero con
democracia y respeto a las leyes.
Siendo ingenuamente optimistas, elemento que no hay que perder de vista,
puede suceder un milagro. Las fuerzas políticas se ponen de acuerdo, el MAS
presenta su proyecto de nueva constitución (cosa que no ha realizado hasta
ahora), se la retoca según las necesidades del país, se incluye la autonomía
para los departamentos en los que ha ganado el SI en el referéndum para esta
temática, se concluye hasta el 2 de julio la nueva constitución, se la envía
a referéndum, se aprueba por toda la ciudadanía y todos felices comiendo
perdices. Y colorín colorado y vivieron felices para siempre.
¿Quién no quisiera que esto suceda?
Qué triste es ver que la realidad dista mucho de ello, pero no se pierden
las esperanzas. Mientras tanto, hay que estar atentos y tratar de impulsar
una prórroga de por lo menos 6 meses más para la Asamblea, porque si no, el
panorama pinta bastante sombrío. Y en Bolivia lo que más necesitamos es
prender la luz.
--
Sebastian Molina
web: http://www.mundoalreves.com
blog: http://planb.mundoalreves.com
Santa Cruz, Bolivia