Con ocasión de celebrarse el Día internacional de la Mujer, dos luchadoras de gran calado -Graça Machel, presidenta de Foundation for Community Development y Mary Robinson, presidenta de Realizing Rights: The Ethical Globalization Initiative- pedían en un artículo titulado “Las nuevas tecnologías y la salud de la mujer”, publicado en un periódico español, que se aplicase a la mayor celeridad la vacuna específicamente diseñada contra el virus del papiloma humano. Este virus es la causa de la casi totalidad del medio millón de cánceres de cuello de útero (cervix) que se detectan cada año en todo el mundo. Y lo pedían con un razonamiento fuera de toda duda: esta vacuna se debe poner a disposición de mujeres y niñas, sobre todo las que viven en los países más desfavorecidos.
Este preparado ya se comercializa en 38 países, pero entre ellos no figura España. Aquí estamos con una política sanitaria economicista, que sólo tiene el objetivo de reducir gasto sin que importe la salud. Este virus -dicho de una forma muy rápida- causa la muerte de doscientas cincuenta mil mujeres en el mundo, de las que cuarenta fallecimientos diarios son de mujeres europeas. La vacuna en cuestión protege de enfermedades causadas por varios tipos del virus del papiloma humano, que incluye cáncer de cuello de útero, lesiones precancerosas de los genitales femeninos y verrugas genitales. Además -siempre según los diversos estudios científicos en los que se ha probado- previene enfermedades en mujeres de entre 16 y 26 años y también produce anticuerpos en niños y adolescentes de entre 9 y 15 años.
Todo esto lo conocen al detalle los técnicos del Ministerio de Sanidad y Consumo y de las Consejerías de Salud de las diecisiete Comunidades autónomas, pero no se da el primer paso para aprobar la vacuna en España. Y, cuando en el Consejo Interterritorial de la semana pasada, la ministra de Sanidad dijo que hay que seguir valorando si es razonable financiar o no esta vacuna, pero no se pronunció sobre su aprobación, las Agencias de noticias internacionales informaban que el presidente del Consejo de Higiene Pública de Francia, Christian Perronne, recomendaba la vacunación generalizada contra el virus del papiloma humano a las jóvenes de 14 años. Un día después, el ministerio francés de Sanidad hacía público la vacunación con este preparado. En España tenemos una situación incomprensible, fundamentalmente porque esta vacuna tiene una eficacia del cien por cien y hay unas elecciones a finales de mayo.