El Servicio de Inspección de Viviendas Municipales (Sivim) realiza alrededor de 600 visitas diarias a pisos de la EMVS para controlar que no se produzcan fraudes ni especulaciones con los pisos. Madridiario ha pasado una tarde con dos de estos inspectores.
"Hola, buenos días. Venimos del Servicio de Inspección de Viviendas Municipales ¿Es usted el adjudicatario de este piso?". La que habla es Ángeles Lavado, una de las nueve inspectoras de este servicio municipal y una de las más veteranas en el servicio. Hoy recorre con Jesús Pérez los bloques de viviendas que la Empresa Municipal de Vivienda y Suelo gestiona en el barrio de San Fermín, en Usera.
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El trabajo de Ángeles y Jesús consiste en comprobar de forma sistemática que los pisos de alquiler, de protección pública y algunas viviendas de protección oficial de régimen especial, pertenecientes a la EMVS se utilizan correctamente. Cargados con un pequeño ordenador que contiene la información de los habitantes de cada piso, comprueban puerta por puerta que los adjudicatarios viven allí. Según Teresa Beltrán. directora de este servicio municipal, "se trata de evitar la especulación y los fraudes en las viviendas públicas".
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Para ello, los inspectores solicitan al adjudicatario o al familiar que abra la puerta (nunca un menor) su DNI o tarjeta de residencia. Cotejan la información y continúan su trabajo. Sencillo, claro y rápido. A diario, cada pareja de inspectores, que se desplazan en unos coches especiales, visitan entre 150 y 200 viviendas. El servicio, creado en 2005, funciona de 08.00 a 22.00 horas de lunes a sábados y en festivos. La idea es evitar que los adjudicatarios puedan alegar que no abren a los inspectores porque están trabajando. Las inspecciones se realizan dos veces al año durante un periodo de entre cinco y diez años. Si no se realiza el contacto, deben regresar varias veces para comprobar el piso en cuestión.
Situaciones irregulares
Cuando detectan alguna situación irregular (que el vecino que abre la puerta no corresponde con la vivienda, que no abre nadie durante sucesivas visitas, que no se ofrecen los datos que se solicitan), cotejan la situación con el vecindario y elaboran un informe que se traslada a los servicios jurídicos de la EMVS para que entren en un proceso judicial si es necesario.
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Según los últimos datos ofrecidos por el Gobierno municipal, el SIVIM ha realizado 379.094 visitas de inspección realizadas a las 17.785 viviendas que han sido promovidas o componen el patrimonio municipal de vivienda protegida. La inmensa mayoría de los adjudicatarios cumplen con los requisitos establecidos por la normativa.
En las inspecciones realizadas se han detectado 2.691 incidencias, de las cuales ya se han archivado 2.133 tras la oportuna comprobación del cumplimiento de los requisitos. Se han abierto también 558 expedientes que están siendo objeto de estudio para proceder, en su caso, a la interposición de una demanda judicial que permita recuperar las viviendas de los adjudicatarios que hayan incumplido las condiciones de adjudicación. Hasta el momento se han recuperado 71 viviendas.
Fallecimientos
Las irregularidades más comunes se agrupan en cinco bloques: no habitar la viviendas, 58 por ciento; en la vivienda reside una persona diferente al adjudicatario, 31 por ciento; adjudicatario fallecido, 4 por ciento; no facilitar los datos, 4 por ciento, mientras que un 1 por ciento del total de expedientes tramitados corresponde a otros casos.
Entre otros problemas, Ángeles y Jesús se han encontrado con dificultades de comunicación con algunos inmigrantes porque no hablan casi castellano y con gente que no les quiere abrir o que les responde de malas formas, pero se trata de casos puntuales.
Según Jesús: "La gente acoge bien este tipo de visitas. Sobre todo, cuando te van conociendo. Antes había más problemas y sorpresas porque los adjudicatarios no estaban acostumbrados a estas inspecciones. Ahora el principal problema es que hay muchos vecinos que nos quieren invitar a tomar café o a merendar a pesar de que estamos de servicio". También tienen que bregar con situaciones incómodas como la notificación del fallecimiento de adjudicatarios. En todo caso, los propios usuarios agradecen el servicio. Según Marcos, uno de los vecinos 'inspeccionados', "el servicio evita colas y esperas en la administración y facilita pillar al que no cumple con lo convenido".