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Muere el actor Fernando Delgado

lunes 15 de junio de 2009, 20:29h
Actualizado: 16 de junio de 2009, 14:56h
Tenía 79 años y llevaba en el mundo de la escena más de sesenta. Fernando Delgado ha muerto en Madrid después de permanecer alejado del teatro unos cinco años, desde que protagonizó “Ninette y un señor de Murcia”. Aunque hizo algunos recitales posteriormente, sus problemas de movilidad y una dolorosa enfermedad pulmonar le retiraron definitivamente.
Su nombre completo era Fernando Martínez Delgado. Sus padres fueron dos primeros actores del teatro: Luis Martínez Tovar y Julia Delgado Caro. Nació el año 1930 en Porcuna (Jaén) durante una gira de sus padres. Con ellos, sobre todo con su madre, comenzó a trabajar en la década de los cuarenta. Estuvo en el reparto original de “Historia de una escalera” (1949). Su peculiar físico y su extraordinaria voz le permitieron protagonizar algunos de los grandes montajes de la segunda mitad del siglo pasado, entre ellos “La Papillón” (1967), “El amante complaciente” (1968),  “Los Comuneros” (1974), “Maribel y la extraña familia” (1978), “Caimán” (1981), “El álbum familiar” (1982),”Una jornada particular” (1986), “El jardín de los cerezos” (1986), “Materia reservada” (1987), “Eloísa está debajo de un almendro” (1991), “Hazme de la noche un cuento” (1991), “La opinión de Amy2 (1998), “Ay, caray” (1999) o “Doce hombres sin piedad” (2001).

Pionero de TVE
Aunque su presencia en el cine fue relativamente frecuente en los años cincuenta y sesenta, donde alcanzó gran popularidad fue en TVE. Era uno de los pioneros del medio en España. Durante dos décadas, desde que empezó en 1956, estuvo delante y detrás de las cámaras, protagonizando y realizando numerosos programas de “Estudio 1”, “Novela”, “Pequeño teatro”, etc.
Su filmografía como actor no es demasiado extensa, aunque incluye títulos tan interesantes como “Miedo” (1956), “ Roberto el diablo” (1956), “091, policía al habla” (1960), “ La prima Angélica” (1974), “ Caso cerrado” (1985) y “Clara y Elena” (2001).
De sus hijos, solamente Alberto, que tomó el apellido Delgado para las carteleras, sigue la escuela de su padre y sus abuelos, habiendo debutado en el Teatro Español en el estreno de “Las bicicletas son para el verano” (1982).

Con Fernando Delgado desaparece un extraordinario actor que, con su asombrosa naturalidad, hacía que cualquier personaje por complejo que fuera resultara creíble para los espectadores, sin que estos advirtieran el trabajo del intérprete. A esta escuela pertenecieron nombres como José Bódalo, Jesús Puente, José María Prada o José María Rodero. El teatro vuelve a estar de luto por la muerte de una de sus grandes figuras.
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