www.diariocritico.com

Ópera dejará de ser un laberinto y tendrá un vestíbulo más amplio

miércoles 15 de julio de 2009, 12:58h
Actualizado: 16 de julio de 2009, 13:54h
El laberinto de pasillos que actualmente conforma la estación de Metro de Ópera, con conexiones a las líneas 2, 5 y Ramal Ópera-Príncipe Pío, dará paso a un gran vestíbulo que multiplicará por ocho las dimensiones del actual y cuyas obras, como las del resto de la estación y de la plaza de Isabel II, que está en la superficie, finalizarán el próximo julio de 2010.
Así lo manifestó el consejero de Transportes e Infraestructuras de la Comunidad de Madrid, José Ignacio Echeverría, que junto con su equipo, incluido el nuevo consejero delegado de Metro, Ignacio González Velayos, visitó las obras de esta estación, con 54.700 usuarios al día, que se iniciaron el pasado verano con el objetivo de modernizar las instalaciones y hacerlas más accesibles, pues carecía de escaleras mecánicas o de ascensores.

Durante la cita, el director de Arquitectura de Metro, Juan Pablo Alonso, puso en antecedentes con la historia de la estación para explicar el por qué este lugar se ha convertido en un laberinto de cañones (pasillos) conectados unos con otros sin seguir ningún orden. La primera línea que llegó hasta el lugar fue la 2, construida en los años 20 por Metro. Posteriormente, hacia la década de los 60, el Ministerio de entonces llevó la línea 5, que se situó por debajo, y más tarde, se construyó el Ramal, con sólo dos paradas.

La remodelación de la estación hacía obligatorio deshacer este laberinto en el que los cerca de 20 millones de usuarios al año gastaban "550.000 mil horas" en doce meses para moverse por los pasillos de la estación. A cambio, se está construyendo un "gran espacio" convertido en vestíbulo con ascensores y escaleras desde donde se accederá a las distintas líneas de la red del suburbano. Por su parte, Echeverría, que pidió perdón por las molestias que las obras están ocasionando a los usuarios, aseguró que para julio de 2010, es decir, dentro de un año justo, la estación estará finalizada junto con las obras de rehabilitación de la plaza de Isabel II, que pese a ser un proyecto del Ayuntamiento de Madrid, Metro es el que está ejecutando el trabajo.

Vestíbulo de 821 m2
El consejero de Transportes apuntó que el vestíbulo actual donde se podrán hacer todas las correspondencias pasará de los 114 metros cuadrados a los 821 metros cuadrados, es decir, multiplica por ocho el espacio, que junto con las zonas técnicas, se sumará a todos los espacios de la nueva estación que supondrá más de 2.300 metros cuadrados. En total, habrá tres ascensores y ocho escaleras mecánicas, inexistentes hasta el momento. Uno de los ascensores llegará de la calle al vestíbulo y los otros dos del vestíbulo a los andenes de las diferentes líneas. Habrá dos bocas de Metro, las dos situadas en la plaza, pero una mirando hacia la calle Arenal, y la otra hacia la zona de parada de autobuses, que recuperarán la rotonda que antes de las obras tenían para hacer el cambio de sentido.

Asimismo, también se va a llevar a cabo la mejora climática, por lo que se están creando nuevos cuartos técnicos y se están renovando la ventilación a través de un nuevo sistema de ventilación basado en la evaporización que baja la percepción de la temperatura entre 2 y 3 grados. Durante los trabajos de remodelación, los responsables se han encontrado con restos de la muralla árabe que cruzaba antes la ciudad y con las Fuentes del Caño del Peral, que no las van a descubrir porque sus trabajos no llegan hasta el lugar pero que saben que están ahí por los estudios históricos previos realizados con anterioridad. El jefe de obra es arqueólogo, y según Metro, se está llevando todo con "mucho cuidado".
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (2)    No(0)

+
0 comentarios