Desde el pasado domingo 8 de noviembre estaba juntando sensaciones de mis compañeros de HyNE (Hijos y Nietos Españoles) para armar una linda nota que refleje nuestra satisfacción y nuestro orgullo por haber sido recibidos en la Embajada de España por la Vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega.
Como esas notas que tardan en salir por distintos motivos, que cuesta sacar a la luz y más en este caso que había tantas sensaciones y sentimientos de por medio. Con la vieja excusa de que es difícil plasmarlos en palabras y que al hacerlo se desdibujan y pierden su esencia.
Nos habíamos reunido afuera de la Embajada, a la espera de la orden para ingresar y pasar después de atravesar las diferentes puertas de acceso. Llegamos al primer piso para colocarnos en un salón muy bien decorado y con las banderas que tanto amamos en una esquina: la argentina y la española.
Un rato después ingresó la Vicepresidenta y todos nos miramos sin poder creer que estuviéramos ahí. Gustavo a mi lado me miraba cómplice como si fuera un chico que está a punto de cometer una travesura. Nuestra perplejidad no estaba dada por el cholulismo de la futura foto de rigor o el contarle a todo el mundo la personalidad que nos había recibido tan cálidamente. Era la satisfacción que nos daban tantos años de lucha personal, cada uno con su propia historia, con Guillermo y Anahi, que allá por el año 2001, en un grupo llamado Nietos de Españoles con los que no pudieron modificar que no fuéramos contemplados por la modificación del código civil, con aquella ley 36/2002. Luego Daniel abrió un espacio al que se sumaron Guillermo y Anahí para ir conformando lo que conocemos hoy como Hijos y Nietos Españoles. Muchos de nosotros nos fuimos incorporando con el correr de los años. Cada uno aportando su granito de arena para esa lucha grupal que arrancó a mediados de 2005 y pretendía (y pretende) que todos los descendientes de españoles tengan la opción de ser reconocidos como españoles de ley.
La primera sorpresa nos la dio el Embajador, Rafael Estrella, con unas palabras que nos dejaron gratamente sorprendidos por el reconocimiento hacia nuestra agrupación, destacando que no solo llevamos adelante nuestra reivindicación, sino que hoy seguimos ayudando a los descendientes a conocer los alcances de la ley.
Luego, la Vicepresidenta nos dedicaría unas emotivas palabras y sin apuros, comenzaron los retratos de rigor que tuvieron como fondo los estandartes celeste y blanco con su sol y rojo y amarillo con su escudo. Gustavo me fue acompañando tratando de que no se agolpara la gente. Ninguno de los dos había llevado cámara. Teníamos la convicción de que los mejores recuerdos se guardan en el corazón tal como nos relató la Vicepresidenta hacían los griegos en la antigüedad.
Sin embargo la tentación fue mayor y con cámara prestada de por medio nos retratamos primero yo y después él. El día terminó de la mejor manera, comentando sensaciones y con una sonrisa que nos daba la vuelta a la cara.
Una semana después, como una jugada traicionera del destino, Gustavo decidió irse. Con razones que como siempre en estas ocasiones sólo él sabía. En la página que durante tanto tiempo nos unió (www.hyne.com.ar) está su foto con la Vicepresidenta y una leyenda que dice: “Gustavo, fue un placer compartir contigo este camino, donde quiera que te encuentres siempre estarás cerca nuestro”.
Por el sueño de siempre, por la memoria de Gustavo y por las convicciones intactas de todo el grupo, mas que nunca, a seguirla …