La ministra Salgado y el secretario de Estado Campa han salido de 'road show' a Londres y París en un intento de convencer a los analistas financieros internacionales de lo bien que va a ir la economía española con las grandes reformas que tiene en mente Zapatero: el mensaje es que 'no son ocurrencias' sino un 'sesudo plan' reformista.
Ahora bien, lo que Salgado y Campa están 'vendiendo' en el mercado internacional se basa en cuatro puntos concretos, dos de los cuales no va a poder cumplir el Gobierno. Hablan de reforma del mercado de trabajo y de plan de austeridad, dos puntos en los que puede haber consenso; pero añaden reforma de las pensiones 'made in Zapatero' y de las Cajas de Ahorro, con el objetivo último de 'bancarización' de las mismas. Y aquí es donde van a tener serios problemas internos.
En lo referente a las pensiones, los sindicatos ya saben -gracias al 'despiste' del plan de estabilidad remitido hace una semana a Bruselas- que lo que el Gobierno va a poner sobre la mesa es jubilación a los 67 y 25 años para el cómputo de la pensión, con el objetivo expreso de 'ahorrar' cuatro puntos en el PIB a partir de 2030 a costa de los más desfavorecidos. Los sindicatos se echarán a la calle si esos avanzan, con lo que peligra la paz social.
En lo relativo a la reforma de las Cajas, Rajoy ya le ha dicho a Zapatero que se le olvide la 'ocurrencia' de 'bancarizarlas', porque no tragarán con ello. Lo peor es que tampoco van a tragar ayuntamientos, diputaciones y comunidades autónomas, ya sean socialistas o populares.
En fin, que el 'road show' de Salgado-Campa puede convertirse sin más en 'reality show', pero con efectos negativos.