En Cádiz y con motivo de La Pepa, nos hemos reunido los liberales, de ambos lados del Atlántico, bajo el paraguas de la Internacional Liberal que creó
Salvador de Madariaga en Oxford en 1947 con su famoso Manifiesto, que buscaba libertad en un mundo desolado por la II Guerra Mundial y con una España franquista y autárquica. Ahora resulta que la búsqueda de la libertad y la palabra liberal, invento español de 1812, son tachadas, al menos en Iberoamérica como representativas del Capitalismo salvaje deshumanizado. Tanto es así que algún partido ha decidido llamarse Libertario para huir de la quema etimológica, en cambio están tragando con lo que allí se esta llamando el socialismo del S.XXI y que no es sino comunismo populista del S.XIX. Eso deberían siempre contestarles como lo debemos hacer aquí.
En el Fondo
Chaves,
Castro,
Evo Morales,
Daniel Ortega,
Celaya (menos mal que Honduras ha conseguido echarlo) y el matrimonio
Kirchner, se aprovechan del analfabetismo secular de sus países, además del caciquismo y el caudillismo que ha reinado en esos países en los siglos XIX y XX. Todo ello propiciado por la doctrina Monroe "América para los Americanos" de los USA que muy libres ellos en su país, han dominado a sus vecinos de más abajo con el archiconocido imperialismo yankee. Esos son los problemas del uso de la libertad que les transmitimos, desde el Cádiz de 1812. San Martin, Bolivar, españoles ellos, vieron en su independencia la posibilidad de una libertad que les fue después negada por las clases dominantes criollas. Los diversos intentos revolucionarios de la población de base de origen indígena, fueron siempre aplastados por uno u otro método desde México hasta el extremo del cono sur.
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Desde el principio, las guerras de independencia hispanoamericana fueron una serie de conflictos armados que se desarrollaron en el continente americano y que enfrentaron a los partidarios de establecer nuevas naciones independientes donde se encontraban las colonias españolas en América, enfrentando al Rey de España
Fernando VII, las autoridades virreinales y los partidarios de la Monarquía española. Las guerras de independencia tuvieron tanto el carácter de guerra civil como de guerra internacional (entre naciones).
El conflicto comenzó en 1808, con la creación de juntas autodesignadas en México y Montevideo. Entre los líderes independentistas, también llamados libertadores, se encuentran la mayor parte de los "padres de la patria" de los países hispanoamericanos, como
Simón Bolívar,
José de San Martín, José Artigas,
Francisco de Paula Santander, Antonio Nariño, José Miguel Carrera, Bernardo O'Higgins, Antonio José de Sucre, Miguel Hidalgo, Manuel Belgrano, Martin Guemes, Joaquín Olmedo, Francisco de Miranda, Fulgencio Yegros y
José María Morelos, entre otros.
Casi todos los países hispanoamericanos continentales de la actualidad Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela), reconocen en este movimiento sus orígenes como naciones Independientes. Sólo Panamá, y los países del Caribe de habla hispana (Cuba, Puerto Rico y República Dominicana) reconocen sus orígenes independientes en otros procesos históricos.
Efectivamente hasta 1898 y con la ayuda de los USA no consiguieron su emancipación que los liberales españoles habían propiciado y que en la Metrópoli desencadenó una gran depresión política, literaria y social que se intentó paliar con la política africanista y militar de la dos guerras de África y que prácticamente, duró con el Protectorado hasta la muerte de Franco.
Karl Marx desencadena con su filosofía comunista un ideario que sirvió a las clases proletarias de la revolución industrial y agraria, como la gran esperanza blanca de un mundo ideal y feliz y como suele ocurrir con todos los idealismos su aplicación practica y por la fuerza (comunismo) han causado y siguen causando cientos de millones de muertos y asesinados, guerras sin cuento, guerrillas, gulags y otros mil sistemas destinados a cercenar la libertad individual y a convertirnos, alienados en los países que consiguen, en esclavos del Estado Providencia. Eso, pero descafeinado, es el Socialismo después de la III Internacional del que estoy hasta el gorro y que se ha infiltrado en los partidos de izquierda y de derecha con un estatalismo galopante. Socialistas de todos los partidos como decía HAYEK, que han decidido que como los ciudadanos somos niños a los que hay que proteger y reprender, emprenden políticas igualitaristas por abajo, subvencionadoras que acaban con el merito, la libre competencia y la motivación por el trabajo bien hecho, la I+D+i etc.
Basta ver al
Zapatero prodigioso ir a Andalucía, no a gastar menos sino a ampliar el PER y a Catalunya para lo mismo. A la ministra Sinde decidida a acabar con la libertad en Internet, pues ya ha reinventado la censura, eso sí, complacientemente confirmada por algún magistrado amigo de la Audiencia Nacional y en el colmo de los colmos a una Tal
Bibiana Aído,que me suena que es ministra de algo, de poca cosa, que ya ha preparado listas (afectas) de mujeres, para que formen parte de los Consejos de Administración paritarios que el gobierno ha obligado por Ley. Más turiferias de la ceja. Mientras su jefe hacia el ridículo en Europa como Presidente de turno, cuando como no le hacían caso en nada, se le ha ocurrido proponer una Ley de violencia de genero, a la que nuestra colegas europeos, le han contestado que ellos ya tenían leyes contra la violencia (tout courte) y que fuera a pasear por su tierra a seguirnos incordiando.
En El Seminario Internacional de Cádiz de la Internacional Liberal, después de un magnifica celebración de la Pepa con los Premiados
Hermann Terscht,
Francisco Cabrillo,
Mario Vargas Llosa y
Soledad Becerril y oyendo las quejas de los diputados iberomericanos, por los atentados contra la libertad en sus países, tuvimos vergonzosamente que reconocer ante su Presidente
Van Baalen y su Secretario General
Emile Kirjas que las cosas no iban mucho mejor por aquí y que en algunos casos iban peor, púes tenemos problemas dramáticos irresolutos: 11M, Bar Faisán, ETA, el Estatut de Catalunya y la crisis mayor que jamás hayamos tenido, en lo social, en lo político, en lo económico e incluso en lo Institucional y lo que es aun peor, tenemos un gobierno que no sabiendo como resolverlos, se limita a guardar celosamente la silla, en un intento para que nada cambie. Pero como en estas cosas como entre otras suele suceder, con el Socialismo del que estoy hasta el gorro, todo cambia definitivamente a peor.