Bien conocido es el escaso entusiasmo que tiene Mariano Rajoy por convocar ruedas de prensa. Los medios de comunicación ya están acostumbrados a que el líder del PP eluda dar la cara ante los espinosos asuntos que afectan a su partido. Le pasó con el caso Gürtel, sobre el que apenas ha contestado preguntas ‘en vivo’ y en directo ante los periodistas.
Pero este viernes ha vuelto a hacer gala de su ‘alergia’ a la prensa, a los que ayer había convocado a seguir en ‘abierto’ en el Congreso su intervención ante el grupo de diputados del área económica del PP para valorar el documento enviado ayer por la vicepresidenta segunda, Elena Salgado, sobre las medidas anticrisis que quiere aprobar el Gobierno con el 'máximo consenso'.
Pero la casualidad hizo que, momentos antes de entrar en la reunión, se conociera la supermillonaria fianza que acaba de pedir el fiscal del caso Palma Arena para el ex presidente balear Jaume Matas. Nada menos que tres millones de euros.
La expectación era enorme. Docenas de periodistas aguardaban en la puerta donde se iba a celebrar el acto su llegada. Pero Rajoy se hizo esperar y apareció cerca de veinte minutos después de la hora prevista, un retraso del que se dedujo que había estado valorando con algunos miembros de la dirección de su partido las medidas contra Matas.
Encima, apareció por otro pasillo, mientras los gráficos esperaban que lo hiciera por el principal, con lo cual casi se ‘escapa’ al foco de las cámaras. La pregunta sobre Matas y otra sobre la ratificación de las sanciones a Costa y a Cobo -que se conoció ayer por la noche-, quedaron en el aire. Ni una palabra. Rajoy volvió a escurrir el bulto.