En esa charla informal con la prensa –se supone que off the record, aunque no está claro que se explicitara así-, el monarca fue interrogado sobre cómo veía la actual crispación política. Hábil en la materia, Don Juan Carlos dijo que él estaba por encima de la política. Pero entonces una periodista le preguntó su opinión sobre el proceso de paz.
El Rey respondió de forma indirecta, destacando la foto en prensa del acuerdo alcanzado en Irlanda del Norte y que ha permitido la formación de un Gobierno integrado por católicos y unionistas. También dijo que este tipo de procesos son largos y que, en todo caso, hay que intentarlo. No hace falta ser un lince para interpretar que el Rey estaba mostrando un apoyo a un proceso negociador en España similar al que Tony Blair ha llevado sobre Irlanda.
Y, claro, eso no es precisamente, lo que piensan, por ejemplo, en el Partido Popular. De ahí la cara de póquer que tuvo que poner Rajoy en otra ‘charla informal’ con periodistas, ya por la tarde y en el Congreso de los Diputados, cuando se le pregunto por ese ‘apoyo’ del monarca a un proceso negociador para el fin del terrorismo en España.
Ahora bien, lo cierto es que el monarca hizo un matiz con respecto a España: nuestro caso no es igual al irlandés. Este comentario también lo hizo tras la pregunta de otro periodista, que quiao saber si el Monarca encontraba "paralelismos" entre los dos procesos. Toda la conversación, por cierto estuvo precedida por una animada charla sobre la nueva Infanta de la 'casa'.
Guerra: las palabras del Rey pueden estar "manipuladas"
Otro que ha opinado sobre el tama ha sido el presidente de la Comisión Constitucional del Congreso, Alfonso Guerra, que se ha inclinado por advertir que "no hay declaraciones" del monarca y que tan solo se trata de "lo que cuenta uno que dice que ha dicho otro", por lo que pidió "mucho cuidado" al respecto ya que puede haber "manipulación".
Guerra se refería a unas declaraciones del Rey Juan Carlos realizadas en una charla informal con periodistas y de las que, por lo tanto, no hay constancia sonora. En este sentido, subrayó que "en un tema de tanta importancia" como es el de los procesos de paz, "tiene que oírsele en persona" lo que diga, ya que, según apostilló, "lo otro puede estar deformado, mal oído o manipulado".
"Por lo que he podido apreciar, no son declaraciones del Rey, parece ser que hay un periodista que dice que se lo ha comentado en un corrillo, y eso no son declaraciones, eso es lo que cuenta uno que dice que ha dicho otro, pero hay que tomárselo con muchísimo cuidado", recalcó.
Inmigración y terrorismo islamista
Antes, don Juan Carlos había visitado las instalaciones de la Guardia Civil acompañado por el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, el secretario de Estado de Seguridad, Antonio Camacho, el director General de la Policía y de la Guardia Civil, Joan Mesquida, así como por los generales del Cuerpo, incluido el director operativo, el general José García Varela.
En cuanto a la estricta visita a la sede de la Benemérita, don Juan Carlos se interesó por la labor que realiza la Benemérita y, en concreto, preguntó por cuestiones relacionadas con el tráfico, la inmigración ilegal y el terrorismo islamista, explicaron fuentes de Interior.
Se trata de la primera visita operativa que realiza El Rey a esta Sede Central y se inicia de esta forma la ronda de visitas que llevará a cabo a distintas unidades de la Guardia Civil. El Monarca ha sido informado de la situación actual, las últimas novedades relacionadas con la Institución y las perspectivas de futuro. Asimismo, firmó en el Libro de Honor y descubrió una placa conmemorativa.
En el Patio de Armas conoció además alguno de los medios materiales y tecnológicos más novedosos con los que cuenta la Guardia Civil, como el laboratorio móvil de Criminalística, diseñado especialmente para su desplazamiento a zonas afectadas por catástrofes. El Monarca también tuvo la oportunidad de contemplar el Vehículo Especial de Seguridad Perimetral, destinado a transportar y operar un sistema móvil de protección de recintos.
Al terminar de conocer estos medios de la Guardia Civil, el Rey se acercó hasta un grupo de familiares de miembros del Instituto Armado para saludarles que le trasladaron sus felicitaciones por el nacimiento de doña Sofía. Entonces, el Rey, con uno de esos gestos que le caracterizan, se quitó su gorra de plato y la colocó en la cabeza de un niño de unos cinco años que se encontraba entre el público.