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¡Ojo con el Camino!

¡Ojo con el Camino!

domingo 27 de junio de 2010, 21:57h
Actualizado: 07 de febrero de 2011, 13:44h
No sé si será porque hasta dentro de 11 años ya no vuelve a ser Año Santo, pero lo cierto es que Santiago de Compostela está lleno hasta la bandera. Nada que ver la presencia de peregrinos de años anteriores con la que he podido comprobar este año.

Es verdad que el marketing del Camino Francés es bastante bueno y sobre todo, que el boca a boca es el mejor aliado para su difusión, pero también es verdad de que se corre el riesgo de que el Camino deje de ser ese lugar de encuentro que tanto llama a muchos peregrinos.

Cubrí en estos días las dos etapas finales del Camino Francés, desde Arzúa a Santiago, que son etapas comunes con el Camino del Norte que venía realizando. Llegar a Arzúa fue llegar a un verdadero centro de recepción del peregrino. Cientos y cientos. Los albergues llenos, los bares a reventar... Al día siguiente, el Camino hasta Pedrouzo me recordó en muchos tramos verdaderas romerías masivas. Es evidente que todos tienen derecho a experimentar lo que se siente en la Ruta Jacobea, pero no es menos evidente que las masificaciones generan rechazo, sobre todo cuando no las buscas. A partir de este momento el Camino pierde el carácter idílico que nos había presentado. Aumenta de forma importate la suciedad y el acúmulo de basura, los gafitis llenan los mojones y carteles de señalización, no hay ni una sola placa que marque la distancia a Santiago porque han sido arrancadas, y hasta se ven chiringuitos de descanso cada pocos centenares de metros.

No soy quién para decir lo que debe o no pasar en el Camino de Santiago. Lo que si sé es que personalmente lo concibo como un Camino de sensaciones y de muchos sentimientos. Mucho tiene que ver con el contacto con la naturaleza, con el reto de la dureza de la montaña, con el disfrute de olores y colores, con escuchar el silencio que sólo rompe el particular diálogo de los animales. Eso no lo he encontrado este año en el Camino Francés. Puede que falle mi capacidad de concentración, mi incapacidad de abstraerme del entorno. Sólo sé que la llamada a Santiago se puede empezar a apagar si se pierde el carácter profundo del Camino.

Hay Camino para todo el año y para todas las personas. Los poderes públicos que lo difunden, deben también ejercer tareas de vigilancia y conservación, y lo que yo he visto estos días en Galicia, deja bastante que desear.

En cualquier caso nos quedan muchos Caminos por recorrer, muchos de ellos no van a Santiago, pero recorren parajes maravillosos de nuestra tierra. Estoy convencido de que también en ellos se puede encontrar la llamada interior y de la naturaleza. Pueden configurarse como buenas alternativas que hay que empezar a tener muy en cuenta.

Luis Jaramillo. Director de COPE Castilla y León.
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