La campaña de la Iglesia en escuelas contra el matrimonio gay abre polémica con el Gobierno
La campaña que inició la Iglesia católica para sumar adhesiones en las escuelas contra la aprobación del proyecto que habilita el matrimonio homosexual en Argentina desató una polémica con el Gobierno, que calificó de "peligrosa" la iniciativa.
"Nos parece peligroso, como ya ocurrió en estos días en algún lugar, utilizar a los chicos para ese tipo de discusión política", señaló el ministro argentino de Educación, Alberto Sileoni, sobre la campaña lanzada en medio del debate que lleva adelante el Senado sobre el proyecto que permite el casamiento entre personas del mismo sexo.
Unas 2.500 escuelas católicas hicieron llegar en los últimos días a los padres de unos 400.000 alumnos la "Declaración ciudadana por la vida y la familia" en la que la Comisión de Laicos del Episcopado invita a sumar la firma de la familia contra el matrimonio gay.
"Hemos trabajado en conjunto con la iglesia evangélica y organizaciones judías y musulmanas y tuvimos una gran respuesta. En total, estimamos que ya superamos el medio millón de firmas de personas que se oponen al matrimonio homosexual", sostuvo el titular de la comisión, Justo Carbajales, al diario La Nación.
La iniciativa de la Iglesia se conoció luego de que el Gobierno de la provincia de San Juan dispuso que los alumnos y docentes que participaron de una marcha realizada el pasado viernes contra el matrimonio de personas del mismo sexo tuvieran "falta justificada" y no recibieran sanciones.
"No nos parece que los chicos deban estar en el medio de esta discusión de adultos", aunque "siempre es una tentación usarlos y ponerlos en la calle" con ese propósito, lamentó Sileoni en declaraciones radiales.
"Nosotros estamos por la ampliación de los derechos, por la igualdad de los derechos", añadió el ministro, que consideró un "abuso" la decisión de la administración de San Juan.
A tono, la presidenta de la Federación de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans, María Rachid, insistió en que existe "un amplio consenso" a favor del proyecto, que ya cuenta con media sanción de la Cámara de Diputados y que prevé debatirse a mediados de julio en el recinto del Senado.
"Las adhesiones a favor del matrimonio gay de relevantes instituciones y universidades -además de artistas como Fito Páez y Vicentico- abarcan geográficamente todo el territorio nacional", enfatizó el secretario general de la organización, Esteban Paulón.
Las posiciones divergentes también quedaron reflejadas en los últimos meses en las multitudinarias marchas realizadas en la mayoría de las provincias del país, tanto a favor como en contra de la ley.
Mientras, representantes de organizaciones profesionales y sociales, académicos y religiosos acudieron en las últimas semanas a reuniones de comisiones parlamentarias para fijar su posición respecto de la norma que también habilita la adopción de niños a las parejas homosexuales.
La polémica se trasladó a la Justicia, que autorizó el casamiento de al menos ocho parejas gays aunque algunos de los enlaces fueron luego suspendidos por apelaciones de grupos religiosos.
En diciembre pasado, los argentinos José Di Bello y Alex Freyre se convirtieron en el primer matrimonio entre homosexuales contraído en América Latina.
En tanto, la Iglesia argentina reclamó que se convoque a un plebiscito sobre el matrimonio entre homosexuales porque "sería una vía más razonable que la seguida por los legisladores, muchos de los cuales actúan bajo presión", dijo el obispo Antonio Marino.
El oficialista Frente para la Victoria, fracción predominante en el Partido Justicialista que controla 34 de las 72 bancas del Senado, apunta a que la reforma sea aprobada el 14 de julio.
Sin embargo, algunos legisladores afines al Gobierno ya manifestaron su oposición a la iniciativa, que divide a los principales partidos políticos del país.
En la actualidad, en Argentina sólo está permitida la unión civil entre personas del mismo sexo en cuatro ciudades, entre ellas Buenos Aires, que al aprobarla en 2002 marcó un antecedente en el país y el primer reconocimiento de las parejas homosexuales en Latinoamérica