Dicen muchos buenos aficionados que un jockey siempre es importante. Otros dicen que gana carreras. Aunque he de reconocer que para mí un jockey puede ganar una carrera pero normalmente su influencia, lo siento, es más para mal que para bien. La ganan los caballos, en un 90 %, y las pierden quiénes van encima.
Digo esto porque visualizando las seis carreras he visto como jockeys de primera fila se quedan encerrados en campos de seis participantes, como otros se quedan sin fuerza en la recta o como no dominan el caballo en el esfuerzo. Pero, ojo, también he visto como la confianza arriba es demoledora si tienes un avión y el esfuerzo es justo o como jugar con tus rivales y sacarles de paso para hacerte inmune en la recta. Vamos por partes.
Prix la Rochette (Gr.III):
My Name is Bond se ha convertido en uno de los mejores dos años franceses. Su exhibición en Longchamp ha sido digna de un aspirante a coronarse en el Lagardere en la jornada del Arco. Y su jockey Soumillon ha ganado sin exprimirle lo más mínimo. Colgado encima de su montura se ha limitado a seguir el paso y acelerar en los últimos 200 metros como si de un entrenamiento matutino se tratara. La confianza actual (estado de gracia) del belga encima del caballo (hoy ha ganado tres carreras en Longchamp) le ha permitido montarle con tranquilidad y ganar de esa manera. Sin complicaciones.
Prix du Moulin Longchamp:
Gana un caballo como Fuisse, después de haberse dado dos garbeos por la pista sin jinete antes de la salida, en una llegada en la que otros dos caballos Rio de la Plata y Silyouni están en menos de una cabeza con el vencedor. Pero la ‘monta’ de esta carrera es la del jockey de Paco Boy. Se trata de Richard Hugues, un jockey británico que ha ganado cerca de 500 carreras y que ha demostrado como se equivocan los mejores. Detrás de los punteros se ha quedado con todo el caballo en la mano en una carrera de seis participantes.
Topkaphy Trophy
No pudo ser. Y eso que Silverside en poco o nada se pareció al caballo que secundó a Shumookh en la Copa de Oro. Salió decidido a por la cabeza y Grosjean le montó con confianza hasta la entrada de la recta, pero allí se esfumó el jockey y se mantuvo el caballo. El francés ya da una mala curva abriéndose innecesariamente pero luego en los primeros metros de la recta, cuando parece dominar, mira hacia atrás como si de un ciclista se tratara y a la par que se mueve encima del caballo, Silverside va abriéndose y galopando sin fijeza hasta la meta. Le baten dos caballos de finales y hasta un tercero sobre el que viene en el último tranco. Un cuarto puesto y una monta que pudo ser mejor y que denotó falta de confianza en las posibilidades o falta de montas regularmente en carreras de este tipo.
Irish Champions Stake
De punta a punta. Con un adecuado sentido del paso y con un gran caballo debajo, James Anthony Jefernan se creció para ganar con Cape Blanco. A mí la verdad me pareció más error de sus rivales. Especialmente del otras veces acertado Murtagh, que llevó demasiado en conserva a Rip Van Winkle para ser segundo, quizá porque a media recta ya sabía que era imposible dar caza al escapado y se limitó de finales a ganar la ‘otra’ carrera.
Sprint Cup
Creo que se batió un record de tiempo. No me extraña. Marktab, que así se llama el ganador, creo que se hubiera impuesto con muchos de los que estén leyendo estas líneas. Lo hizo con Pat Cosgrave, un jockey que ganó su segundo grupo I y que se limitó a no perder una carrera que tenía ganada desde el golpe de cajones. Menuda forma de ponerse en acción. Luego controló y a falta de 250 metros braceó hacia la meta para alcanzarla con una suficiencia espectacular para una carrera tan corta.
Matron Strakes
Kieren Fallon fue el mejor jockey en 2007. En apenas tres meses ganó cinco grupos I en aquel año. ¿Y ahora? Pues desde que ganó con Gitano Hernando en Godwood, en octubre del año pasado, no ha vuelto a pasar por ganadores en un Grupo I. Y muy cerca estuvo con Spacious y si no ganó fue porque le batió Murtagh no el caballo de Murtagh, en este caso Lillie Langtry. Una demostración de que la carrera la gana un jockey si la pierde otro. Falon se queda sin piernas y sin fuerza en la recta y su colega le caza en los últimos metros. Sin pasión. Y eso que es Fallon. Quién tuvo no retuvo. La fuerza y la condición física fueron determinantes.
Este particular análisis no lo quiero acabar sin hacer mención a que los jockeys españoles no son ni buenos ni malos. Son lo que son y están donde están porque montan una o dos veces por semana y acaban viciándose con el entrenador de turno y sus carreras van ligadas demasiado como para prosperar. Si tuvieran la oportunidad de otros jockeys en el extranjero sabríamos su techo. Quiénes lo han intentado como Horcajada, Martínez, Marín o Montenegro no han desentonado. Ni mucho menos.